Dra. Giuliana Baccino, PhD
Clínica FivMadrid
Desear tener un hijo y no poder alcanzar ese deseo espontáneamente es fuente de estrés, angustia y, en algunos casos, depresión. La ansiedad y el estrés pueden afectar a la fertilidad, fundamentalmente en la recuperación de óvulos después de una estimulación ovárica. El objetivo de este artículo es el de ayudar a las parejas a conocer los sentimientos que habitualmente surgen en el proceso de búsqueda de un hijo cuando se recurre a tratamientos de reproducción asistida, y darles algunas pautas para intentar que este camino sea lo menos dificultoso posible.
¿Por qué me estreso?
El estrés está íntimamente relacionado con la experiencia de infertilidad, ya que se manifiesta como resultado de la dificultad para concebir un hijo, de no saber cuál es la causa de infertilidad, de no saber si se va a lograr una gestación algún día, y de la presión que se siente desde el mundo exterior.
Las parejas con problemas reproductivos suelen referirse a la infertilidad como la peor crisis de sus vidas y dado el elevado nivel de estrés que soportan, frases como “esto es lo peor que me ha pasado en la vida”, son muy frecuentes.
¿Qué hacer?
¿Reconozco en mí algunos de éstos estados de ánimo?
Ansiedad. Producto de la incertidumbre y de la imposibilidad de prever si finalmente se logrará una gestación, las parejas suelen pasar por fuertes estados de ansiedad, con una sintomatología muy característica: dificultad para respirar, cansancio, mareos, fuertes dolores de cabeza, etc.
Depresión. La depresión es muy frecuente en pacientes con problemas reproductivos. El propio concepto de infertilidad resulta en muchas ocasiones intolerable para quienes la padecen. Los índices de depresión de los pacientes con problemas reproductivos son equiparables a aquellos pacientes con diagnóstico de cáncer, dolor crónico y enfermedades cardiovasculares.
Enfado. “¿Por qué a mí?” es una frase muy frecuente en aquellos que buscan una explicación a su infertilidad. Están enfadados, pero no saben explicar bien con quién, si con ellos mismos, con su pareja, con el médico que les ha dado el diagnóstico, o con algún ser superior que los está castigando.
Sensación de: “nada tiene sentido en mi vida si no tengo un hijo”. Es fundamental para la salud mental de los pacientes tener en marcha otros proyectos además del de tener un hijo. Si el tratamiento fallara, tener en mente otras actividades que nos gustaría hacer y que las hemos dejado a un lado, nos ayudarán a pasar este momento difícil y recomenzar con ilusión un nuevo tratamiento.
Sensación de engaño. Habitualmente, llegan a la consulta después de haber recabado todo tipo de información en libros, internet, televisión, con amigos, conocidos, en otras consultas, etc. Como es previsible, cada una de estas vías de información tiene sus propias fuentes, con mayor y menor rigor científico, por lo que no siempre coinciden y el paciente suele desconfiar de todo lo que se le dice por el propio exceso de información no siempre acertada.
Tristeza vs. Esperanza. La oscilación del humor es característica de los pacientes en reproducción. Un día pueden estar esperanzados con el tratamiento, deseosos de comenzar y otros días, deseando irse, sin querer escuchar y con poca receptividad.
¿Qué cosas podrían mejorar estas sensaciones?
¿Por qué mi pareja y yo no sentimos lo mismo ante la misma situación?
Las diferencias de género entre hombres y mujeres hacen que cada uno responda de forma diferente ante las diversas situaciones a las que se tienen que enfrentar. Si a esto le sumamos que los tratamientos de reproducción incidirán físicamente más sobre la mujer, las diferencias de género en relación al estado de ánimo, la implicación con el tratamiento, los resultados de las pruebas de embarazo, etc. variarán sustancialmente.
Cuando una pareja se enfrenta a un problema reproductivo, la mujer tiende a expresar su tristeza llorando y refugiándose en sus seres queridos. El hombre sin embargo, suele adoptar conductas de evasión, busca refugiarse en su trabajo, en salidas con amigos, etc. Esto no quiere decir que uno esté más angustiado e implicado con el proyecto que el otro, sino que cada uno expresa su malestar a su manera.
Ante éste contexto es importante: