El término técnicas de reproducción asistida (TRA) es muy amplio, e incluye una serie de procedimientos médicos utilizados para facilitar el encuentro entre óvulos y espermatozoides con el fin de conseguir un embarazo.
Las principales técnicas de reproducción asistida son:
Es el procedimiento más sencillo y consiste en depositar espermatozoides previamente seleccionados en diferentes lugares del tracto genital femenino (a nivel intravaginal, intracervical, intrauterino, intratubárico).
La mayor tasa de embarazos se obtiene con la inseminación intrauterina, en la que el ginecólogo deposita los espermatozoides en el interior del útero.
La Inseminación Intrauterina está indicada en los siguientes casos:
Los principales riesgos de este tratamiento son: embarazos múltiples, síndrome de hiperestimulación ovárica y embarazo ectópico.
Es el procedimiento de técnica de reproducción asistida (TRA) más eficaz. Se recuperan lo óvulos y espermatozoides y se los coloca juntos en una placa de laboratorio para facilitar su unión. Si los óvulos son fertilizados con éxito en el laboratorio, se transfieren al útero de la mujer. De esta forma, cuando uno de los embriones se implanta y se desarrollará como en un embarazo natural.
La FIV está compuesta de cuatro etapas:
En un principio la FIV surgió para el tratamiento de las mujeres con las trompas de Falopio obstruidas, lo que imposibilita que se pongan en contacto los óvulos y los espermatozoides. Hoy en día tiene también otras muchas aplicaciones:
Es una técnica de micromanipulación muy utilizada mediante la cual se introduce un solo espermatozoide en el citoplasma de cada óvulo, para lo que se atraviesa la membrana del óvulo con una micropipeta.
Es el tratamiento más efectivo para la infertilidad masculina, con una tasa de éxito del 20% al 25% de tratamientos que tienen como resultado un nacido vivo.
La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) se utiliza como tratamiento para:
La transferencia intratubárica de gametos o GIFT comienza con los dos mismos pasos que la Fecundación In Vitro (FIV), la inducción de la ovulación y la recuperación de óvulos. Se diferencia de la Fecundación In Vitro (FIV) clásica en que los espermatozoides y los óvulos son ubicados directamente en la trompa de Falopio durante una laparoscopia, en vez de fertilizarse en el laboratorio. Si la fecundación es exitosa, el óvulo se traslada al útero, exactamente igual que en un ciclo natural. La desventaja es que la laparoscopia requiere ser realizada bajo anestesia general, por lo que hoy en día ha caído en desuso.
Las nuevas tecnologías posibilitan cultivar un embrión en el laboratorio durante cinco o seis días, cuando ya tiene alrededor de 100 células y se encuentra en la etapa de blastocisto. Aunque la capacidad de implantación de un embrión en estadio de Blastocisto es mayor que la de un embrión con 2 ó 3 días, la desventaja es que sólo del 30% al 40% de lo embriones sobreviven hasta llegar a esta etapa.
Se pueden donar óvulos y también espermatozoides. Utilizan la donación de óvulos las mujeres sin ovarios funcionales, o con óvulos que presentan anomalías graves. Las etapas de la FIV son idénticas, exceptuando que es la donante la que se somete a una Inducción de la Ovulación y recogida de óvulos, mientras que la futura madre y paciente receptora es tratada con estrógenos y progesterona para lograr un recubrimiento uterino óptimo en el que pueda implantar un embrión.
Es una técnica de reproducción asistida que se utiliza con la finalidad de detectar anomalías genéticas en el embrión.
Se realiza en un ciclo de ICSI para seleccionar aquellos embriones que sean genéticamente correctos.
Es una técnica que se aplica antes de realizar la transferencia de embriones al útero materno en el proceso de la Fecundación In Vitro. Esta técnica de reproducción asistida es más compleja que el proceso habitual de una Fecundación In Vitro, por lo que el coste económico es superior.
La criopreservación de espermatozoides permite la preservación de estas células por tiempos prolongados manteniendo éstas, sus propiedades biológicas una vez descongeladas. Esto hace de la donación del gameto masculino un procedimiento eficiente y seguro para los pacientes en tratamiento de reproducción asistida. Igualmente la criopreservación de óvulos es una técnica que actualmente está desarrollándose y que posibilita preservar la fertilidad.