Durante la eyaculación, el hombre expulsa entre 20 y 250 millones de espermatozoides por mililitro de semen que deben recorrer desde el cuello del útero hasta llegar a las trompas de Falopio, lugar donde pueden encontrarse con el óvulo. Los espermatozoides son capaces de vivir en las trompas entre 48 y 72 horas, y el óvulo unas 48 horas tras la ovulación (tras la ruptura del folículo y su liberación).
A las trompas llegan cientos de espermatozoides, pero sólo uno será capaz de atravesar la zona que envuelve al óvulo (zona pelúcida) y conseguir la fecundación, que consiste en la fusión de la carga genética del óvulo con la carga genética del espermatozoide que lo ha penetrado. Cuando un óvulo y un espermatozoide unen sus cargas genéticas se forma una célula (cigoto), con el número normal de cromosomas de la especie humana, pudiendo desarrollarse un embrión y, posteriormente, un feto.
En resumen, para que pueda producirse la fecundación debe existir: