Aunque dependemos cada vez más de la información diagnóstica, el embarazo y la fertilidad siguen inspirando una serie de mitos y leyendas propias, unas veces ciertas y otras veces descabelladas y extrañas que, incluso en algunos casos pueden resultar perjudiciales. En esta página te aclaramos algunas de las leyendas más cotidianas que rodean al embarazo y la fertilidad.
Cierto. Está comprobado que el estrés, los nervios y la ansiedad son enemigos de la concepción. En los periodos de estrés se producen alteraciones hormonales que pueden llegar a inhibir la ovulación, o a provocar una sequedad vaginal que impida la producción del moco que facilite el transporte de los espermatozoides. Además, el estrés también afecta al hombre, ya que puede ver reducido la cantidad y la calidad de los espermatozoides.
Parcialmente incierto. Muchas mujeres creen que si utilizan métodos anticonceptivos durante un tiempo muy prolongado, cuando dejen de tomarlos, tendrán menos posibilidades de conseguir un embarazo. Esto no es del todo cierto, ya que los anticonceptivos pueden proteger esa fertilidad frente a enfermedades como la endometriosis o la aparición de quistes en los ovarios que dificulten la normal fertilidad.
Cierto. Las personas que fuman tienen menos posibilidades de engendrar un hijo. En las mujeres, puede verse perjudicada la función hormonal; y en los hombres, la calidad y cantidad de los espermatozoides, así como los niveles de testosterona.
Cierto. La fertilidad de los hombres se puede afectar si los testículos son expuestos a condiciones desfavorables, como el calor extremo, la radiación, los ambientes tóxicos o la ropa muy apretada. También, algunas enfermedades como la parotiditis (“paperas”), el paludismo o el varicocele pueden perjudicar la correcta fabricación de espermatozoides.
Incierto. Las costumbres culturales y sociales han hecho aumentar la tasa de infertilidad por muchos motivos, entre otros porque las parejas cada día intentan retrasar más el momento para conseguir el embarazo.
Parcialmente incierto. La mayoría de las mujeres con un sobrepeso leve son fértiles. No obstante, las mujeres muy obesas suelen presentar alteraciones del ciclo menstrual, ausencia de ovulación y problemas metabólicos que afectan a su fertilidad.
Parcialmente incierto. Aunque la cantidad y la calidad de los óvulos de las mujeres decrece a los 35 años y disminuye significativamente a partir de los 40, la edad también influye en la concentración y en la movilidad de los espermatozoides que baja un 0,7% con cada año de aumento de la edad del hombre.
Incierto. Se tienen evidencias de muchos casos de atletas que han seguido su régimen de entrenamiento y han tenido embarazos y partos normales. Además, son muchos los estudios que establecen que si una mujer embarazada hace ejercicio, tiene un mejor control de su peso y tanto el parto como la recuperación posterior se ven favorecidas. No obstante, la realización de cualquier ejercicio intenso, entendido como aquel ejercicio fuera de los límites de la normalidad de la práctica deportiva, puede alterar algunas funciones metabólicas y, por contrapartida, el organismo puede responder con ausencia de menstruación (amenorrea), al igual que en otras situaciones como la anemia severa, la anorexia, etc.
Incierto. Sin embargo, el proceso de concepción probablemente sería más rápido con las dos trompas.
Incierto. No hay ninguna relación. No existe ninguna explicación científica que establezca una relación directa o indirecta entre la masturbación o el “exceso” de actividad sexual y la fertilidad.
Incierto. Pueden obtenerse espermatozoides mediante una biopsia testicular o mediante punción-aspiración del epidídimo, técnicas que resuelven la fertilidad masculina aunque no corrijan la vasectomía (el embarazo se consigue procediéndose posteriormente a una ICSI (Microinyección espermática).
Incierto. No es cierto que el varón deba esperar 24 horas para que sus testículos vuelvan a producir espermatozoides, ya que estos se producen de forma continua. No obstante, como la producción de espermatozoides es inferior a su evacuación en cada eyaculado, varias eyaculaciones sucesivas podrían dar lugar a una disminución “momentánea”.
Incierto. La inseminación artificial intrauterina se utiliza de forma rutinaria para conseguir embarazos desde hace más de 50 años (la primera exitosa recogida en la historia data de 1.799, aunque se llevara a cabo de forma muy rudimentaria). El primer éxito de la Fecundación “in Vitro” se registró en 1978. Desde entonces millones de niños sanos han nacido gracias a la FIV y sus variantes (ICSI, DGP,…) y hace ya más de una década que la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM), la principal organización profesional en EE.UU., considera que las técnicas de reproducción asistida son tratamientos no experimentales.
Incierto. Hasta la fecha no se ha demostrado que ningún alimento ni terapia natural mejoren significativamente la fertilidad. No obstante, sí está demostrado lo contrario: se sabe que los trastornos alimenticios, como la anorexia o la bulimia, interfieren con la fertilidad femenina.
Incierto. El único momento para el coito que se ha demostrado que maximiza las posibilidades de concebir es durante el periodo fértil del ciclo menstrual (fase peri-ovulatoria).
Incierto. Las menstruaciones regulares indican que probablemente exista una ovulación regular, pero no que los óvulos sean de buena calidad. Existen casos de mujeres que tienen la trompas de Falopio obstruidas y, sin embargo, sus menstruaciones son regulares.
Incierto. El aborto sólo influye en la fertilidad en casos de complicaciones durante o después del mismo.