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El móvil no nos hace estériles
9 de enero 2012
  • Un estudio concluye que esta tecnología no afecta al semen ni a los óvulos
  • Tahe Fertilidad y la UMU han expuesto esperma y ovocitos de cerdo a ondas electromagnéticas, sin que se hayan detectado anomalías

Las ondas electromagnéticas que emiten los teléfonos móviles no afectan a la calidad del semen ni a los óvulos. Es la conclusión de un largo y ambicioso estudio que ha durado tres años y que han desarrollado la clínica Tahe Fertilidad y los departamentos de Electromagnetismo Aplicado y Reproducción Animal de la Universidad de Murcia (UMU).

El móvil es ya un accesorio casi inseparable. Puede permanecer horas y horas en el bolsillo del pantalón, emitiendo señales de baja frecuencia. «Había dudas sobre si esta tecnología podía causar algún problema de fertilidad», explica Sergio Navarro, director de Investigación de Tahe y coordinador del proyecto. Las conclusiones finales lo desmienten. Van en la dirección de estudios científicos desarrollados en otros países, que también descartan que la tecnología móvil esté detrás del aumento de los problemas de esterilidad en el mundo desarrollado.

El proyecto murciano ha sido especialmente riguroso gracias al método de estudio. El departamento de Electromagnetismo Aplicado de la Facultad de Físicas diseñó, bajo las órdenes de José Margineda, un dispositivo para someter muestras de semen y ovocitos (óvulos ya fecundados por espermatozoides) a una irradiación controlada de ondas electromagnéticas a una frecuencia de 1.800 megahercios (mhz), que es la banda utilizada en España para los móviles. La tecnología ha sido «de una gran complejidad», explica Sergio Navarro. «Primero se usaron sensores para comprobar que la irradiación era exacta; además hubo que eliminar el efecto calor», subraya el coordinador del estudio. El dispositivo se introdujo en una incubadora para mantener una temperatura controlada y evitar que cualquier alteración externa distorsionase los resultados.

A diferente potencia

«Usamos preembriones de cerdo, por su similitud con los humanos», explica Sergio Navarro. Tanto estos ovocitos como el semen fueron irradiados a diferente potencia -incluso por encima de la que se soporta con la telefonía móvil- durante distintos periodos de tiempo. Se midió la movilidad de los espermatozoides, su viabilidad funcional y la integridad de su ADN, para descartar cambios estructurales en las células espermáticas. Se compararon las muestras irradiadas con otras muestras del mismo semen no expuestas a las ondas electromagnéticas.

En esta parte del proyecto se implicó el departamento de Reproducción Animal de la Facultad de Veterinaria, un equipo especialmente potente en investigación, que dirige el catedrático Emilio Arsenio Martínez y que ha logrado éxitos como la primera clonación en España de una camada de lechones.

El experimento se repitió tres veces en cada parámetro estudiado, para reducir al máximo el margen de error. Durante el año y medio que duró esta parte de la investigación, los científicos no detectaron diferencias entre las muestras que eran sometidas a ondas electromagnéticas y las que no. «La exposición continuada durante un periodo de 24 horas a radiaciones electromagnéticas de frecuencia de telefonía móvil no altera ni la calidad ni la funcionalidad de los espermatozoides mantenidos en condiciones in vitro de cultivo», concluye el estudio.

Desarrollo embrionario

Pero los investigadores de Tahe y la Universidad de Murcia querían ir más allá. Una vez descartada que la tecnología móvil afectase a la calidad del semen, se analizó si la irradiación podía tener algún efecto nocivo sobre «la capacidad de maduración, fecundación y desarrollo embrionario de los ovocitos». Se usó la misma técnica y el mismo método: los preembriones fueron sometidos a diferentes potencias durante un tiempo máximo de 24 horas.
Las conclusiones fueron idénticas. «No existieron diferencias significativas para ninguno de los parámetros estudiados» entre el grupo de ovocitos irradiados y los que, proveniendo del mismo animal, no fueron expuestos a la señal electromagnética. Se utilizaron más de 200 muestras. «Una potencia de irradiación de frecuencia de telefonía móvil no compromete la viabilidad ni la capacidad de desarrollo in vitro de los ovocitos inmaduros de cerda», rezan las conclusiones de la investigación.

Resultados similares

Los resultados del proyecto van en la misma línea que otros estudios desarrollados en diferentes países. Un estudio en ratones que en el año 2005 desarrolló la Unidad de Biología Reproductiva de la Universidad de Edimburgo ya determinó que «el efecto de la radiación sobre el esperma no es significativa», aunque sí se apuntó a un posible «efecto genotóxico» (una alteración en el material genético).

Sin embargo, el estudio de la UMU y Tahe descarta alteraciones nocivas sobre la integridad del ADN. «Hemos demostrado que las radiaciones no causan cambios estructurales en las células espermáticas, ni impacto en el desarrollo de los preembriones», explica Sergio Navarro.

La clínica Tahe ha asumido los 200.000 euros que ha costado el estudio, con el apoyo del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), una empresa pública dependiente del hasta ahora Ministerio de Ciencia e Innovación.

Las claves

El estudio ha sido coordinado por Sergio Navarro, director de Investigación de Tahe Fertilidad. Se ha desarrollado en colaboración con el grupo de Reproducción Animal de la Universidad de Murcia, que dirige el catedrático Emilio Arsenio, y el grupo de Electromagnetismo Aplicado, que coordina José Margineda.

Ha costado 200.000 euros, financiados por Tahe con ayuda del Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que depende del ahora desaparecido Ministerio de Ciencia e Innovación. El estudio se ha prolongado durante tres años.

Se ha analizado el efecto de las ondas electromagnéticas de los móviles sobre la calidad del semen y el desarrollo de los ovocitos (preembriones).

La conclusión: No se han encontrado diferencias entre las muestras in vitro que se sometieron a irradiación y las que no lo fueron. No hay diferencias apreciables ni en la calidad del semen (movilidad, concentración, funcionalidad e integridad del ADN), ni en los ovocitos.

Fuente: La Verdad.es Murcia 09/01/2012

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