
Normalmente una pareja, en su edad más fértil (entre los 23 y 35 años) consigue el embarazo al año. Cada vez se retrasa más la búsqueda del embarazo y, por desgracia, el reloj reproductivo no tiene ninguna correlación con el reloj social y, al ir cumpliendo años, cada vez se hace más difícil lograr concebir.
Otros problemas actuales como el estrés y el sedentarismo, el consumo de cafeína, alcohol, tabaco y seguir una dieta incorrecta también tienen importancia en el descenso de la fertilidad, principalmente porque se asocian a trastornos del peso.
La obsesión por ser mamá
Existe, sin lugar a dudas, un factor muy influyente, que a veces es la razón principal por la que cuesta más quedarse embarazada: la obsesión. Esto les sucede normalmente a aquellas mujeres cuyo deseo de ser madres pasa a convertirse en una verdadera preocupación, ya que presienten que el tiempo para ser madres se acaba.
Cuando el deseo obsesivo de quedarse embarazada controla tu mente, puede condicionar tu propio cuerpo y las relaciones con tu pareja.
"Para estas mujeres el acto sexual se convierte únicamente en un acto reproductor."
Está comprobado que la obsesión, los nervios y la ansiedad son enemigos de la concepción y pueden disminuir la fertilidad. Así, en los periodos de estrés se producen alteraciones hormonales que pueden llegar a inhibir la ovulación o a provocar una sequedad vaginal que impida la producción del moco que facilita el transporte de los espermatozoides. El estrés también afecta al hombre, ya que puede verse reducida la cantidad y calidad de los espermatozoides.
Es difícil pero está comprobado que cuando nos relajamos y liberamos la mente de obsesiones también se liberan las trabas de nuestro cuerpo para concebir.
