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Aborto tras un tratamiento de reproducción asistida: causas y cómo afrontarlo, por la Dra. Julia Ramos

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Aborto tras un tratamiento de reproducción asistida: causas y cómo afrontarlo, por la Dra. Julia Ramos

 El proceso de reproducción asistida, como os podéis imaginar, es una lucha constante y dura desde el punto de vista de invertir el orden; emocional, físico y económico. Estos tratamientos provocan fuertes altibajos, ya que el día que te dan los resultados de la prueba de embarazo y sale positiva es una gran alegría, mientras que el día que vemos que la gestación no es evolutiva supone un dolor inmenso.

Por tanto, cada vez soy más consciente de que nuestra labor como clínicos y compañeros en esta trayectoria no es sólo asesorar médicamente sobre qué tipo de protocolo o medicación será la adecuada, también es saber preparar a los pacientes para todo tipo de situaciones en las que se puedan ver involucrados.

Ante el diagnóstico de una pérdida gestacional, es importante explicar bien a la pareja cuáles son los pasos a seguir, no sólo para solucionar la gestación que ya no es viable, si no para saber cuáles serán las siguientes etapas o el planteamiento clínico para abordar el siguiente embarazo.

Los especialistas generalmente recomendamos un par de meses para poder volver a retomar los tratamientos. Es decir, les explicamos que la mujer tendrá una regla tras el aborto (que no es fácil saber cuándo acontecerá exactamente) y a partir de esa regla se debe esperar a la siguiente, a menos que esto se contraindique por cualquier otro motivo.

Respecto a cuáles son las causas por las que se puede perder una gestación lograda tras un tratamiento de fertilidad, al igual que ocurre en una gestación espontánea, la causa más frecuente es un problema cromosómico en el embrión. Un porcentaje de las pacientes que acuden a una clínica de fertilidad presentan edades más avanzadas, lo cual incrementa el riesgo de aborto y dificulta la posibilidad de lograr la gestación normoevolutiva.

No obstante, hoy en día disponemos de técnicas genéticas que facilitan una información muy valiosa sobre el estado embrionario, evitando así la transferencia de embriones anormales que acabarían en un aborto. Así, las causas más frecuentes que pueden favorecer un aborto tras un tratamiento de reproducción asistida son problemas de coagulación sanguínea, malformaciones uterinas, enfermedades genéticas de herencia familiar, etc.  

Pero, en cualquier caso, son los clínicos los que ayudarán a diagnosticar el problema en función de la historia de cada paciente, la exploración física y las analíticas recomendadas.

Para finalizar, repito una frase que conoceréis si habéis leído posts previos míos, y es que no debes dejar la maternidad para última hora. En el caso de que tomes esta decisión, mi recomendación es que preserves tu fertilidad con el asesoramiento adecuado para intentar reducir al máximo los riesgos de abortos posteriores.

Julia Ramos

Ginecóloga especialista en Reproducción Asistida en IVI Sevilla.

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