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Adelgazar tras el parto

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Adelgazar tras el parto
28 de agosto 2010

Perder el peso ganado durante el embarazo parece mucho más fácil para las famosas. Su ejemplo provoca frustración. Pero los expertos advierten que después de la maternidad es un momento para cuidarse. No para hacer locuras.


Una encuesta realizada a mujeres estadounidenses que habían sido madres en el último año revelaba que estaban muy cabreadas con las revistas y programas de televisión dedicados a contar la vida de los famosos. Hasta el punto de retirar sus suscripciones. La encuesta, puesta en marcha por el portal babycenter.com, con sede en San Francisco, mostraba que el 31% de las entrevistadas estaban “enfadadas” porque se sentían “presionadas” a lucir perfectas tras las primeras semanas del parto, al igual que hacían los personajes de la revista. Otro 24% dijeron sentirse sencillamente “deprimidas”.


Muchas adujeron que presionar a las mujeres para que perdieran peso rápidamente en un momento en el que estaban intentando aprender a ser madres era “injusto”. Otras encuestadas señalaron que estas publicaciones habían conseguido penetrar el último bastión femenino. “Ahora parece anormal que tu cuerpo no sea el mismo después del parto. Si no recuperas la misma talla de antes es porque tienes algún problema o eres vaga”. “Parece como si todo el mundo quisiera tener hijos y luego hacer desaparecer como por arte de magia todos los vestigios de la maternidad en el cuerpo de la mujer”, se quejaban las participantes en la encuesta.


El ‘babyboom’ de muchas actrices y modelos trae cola. Tras lucir embarazo y enseñar al bebé viene el garbeo posparto. Cuatro o cinco semanas después han recuperado el peso previo al embarazo, el tono muscular y la silueta. Algunas se atreven a subirse a la pasarela, como fue el caso de Heidi Klum, que desfiló para Victoria’s Secret ocho semanas después de dar a luz a su cuarto hijo. Algunas atletas de esta especie de Juegos Olímpicos de la pérdida de peso posparto” –según la denomina una publicación estadounidense– son la actriz Halle Berry (posando delgadísima sobre la alfombra roja seis semanas después del parto) o Nicole Kidman (asegurando en la revista New York Post Chronicle que en dos semanas había recuperado su figura). Para el común de los mortales que no están dotados de una genética excepcional o de una cuenta corriente capaz de pagar un entrenador personal cinco veces por semana y una cirugía reconstructiva exprés, queda la envidia, la resignación, la dieta o la depresión.


Pero dejando a un lado las cuestiones estéticas –que no frívolas, porque ocupan y preocupan mucho a las mujeres–, conviene preguntarse si tiene sentido hacer una dieta o un programa intensivo de ejercicio físico después del parto, o si la sabiduría de la naturaleza va a permitir a las mujeres volver espontáneamente a la forma física anterior a la maternidad. “Es una etapa en la que el cuerpo activa mecanismos para preservar la grasa como reserva para la lactancia” –explica Susana Monereo, endocrinóloga del hospital de Getafe, en Madrid. “Por tanto, no es un buen momento para perder peso espontáneamente. Desde el punto de vista metabólico, el cuerpo tiende a no permitirse adelgazar, está ahorrando para preservar la lactancia”.


¿Cómo lo hacen, entonces, las famosas? Pues la cosa va de tiempo y dinero. Muchas de estas profesionales para quienes la imagen es una herramienta de trabajo primordial se entrenan cinco días a la semana y contratan nutricionistas que les diseñan menús restrictivos de 200 calorías. “Estamos ante una situación artificial”, comenta Monereo, “la mayoría de estas mujeres famosas han pasado por un quirófano antes de volver a presentarse en sociedad, muchas no dan el pecho y, sobre todo, se han cuidado muchísimo durante el embarazo. Evidentemente, es más fácil adelgazar si te sobran dos kilos después del parto que si te has quedado con un sobrepeso de 20”. En su opinión, la lectura positiva que habría que hacer de este fenómeno mediático es que las mujeres se convenzan de que cuidándose durante el embarazo la recuperación es más rápida.


Esta experta señala que el posparto es una época para “cuidarse”. “Después del embarazo el gasto energético cae en picado, y si se sigue comiendo al mismo ritmo se suele engordar”. Si la mujer ha optado por la lactancia natural, debe tener en cuenta que, independientemente del régimen que haga, necesita nutrientes y sustancias básicas que garanticen la calidad de la leche. “Hay que buscar un equilibrio entre lo que el cuerpo consume y lo que gasta. Una mujer que está amamantando necesita entre 500 y 600 calorías por encima de su dieta normal, que sería de 1.800 diarias”. De este aporte calórico, indica la endocrinóloga, una parte importante debe ser de líquidos (2 o 3 litros diarios, y de ellos, el 50% debe ser leche, para garantizar las cantidades recomendadas de calcio y vitamina D). No es un mito, la lactancia ayuda a adelgazar. “Pierdes peso porque pierdes grasa, pero hay que buscar el equilibrio porque con una dieta hipocalórica la mujer se puede desnutrir”, señala la doctora Monereo.


En bloque cerrado, todas las sociedades científicas relacionadas con la nutrición y la ginecología desaconsejan que una mujer se someta a un régimen dietético estricto o a un programa muy duro de entrenamiento físico en los primeros meses de posparto. “Las olimpiadas por perder peso son perjudiciales para la madre y para el bebé, independientemente de lo famosas que ellas sean”, indican desde La Leche League International, una organización que promueve la lactancia natural y recomienda a las madres no perder peso deliberadamente en los primeros dos meses que siguen al parto.


Ejercicio físico. La mayoría de los ginecólogos recomiendan a las mujeres esperar seis semanas para empezar un programa de entrenamiento físico. Antes aún no han finalizado los cambios anatómicos derivados del nacimiento del niño. Además, los ligamentos y las articulaciones pueden ser menos estables a causa de la acción de la relaxina, una hormona que tiene la misión de hacer más elástica la zona del pubis en el momento del parto.


Las recomendaciones del Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras apuntan que el entrenamiento posparto debe empezarse gradualmente y siempre con supervisión médica. Las mujeres deportistas con buena forma física antes del embarazo, que siguieron entrenándose durante ese tiempo y tuvieron un parto sin complicaciones son las que suelen estar en mejores condiciones de retomar la actividad física en poco tiempo.

Fuente: El País 28/08/10
 

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