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Adoptar un embrión, otra opción para poder ser padres

Adoptar un embrión, otra opción para poder ser padres

28-11-2016

 

Hoy os hablaré de un tema muy bonito y supongo que nuevo para alguno de vosotros. Me refiero a la posibilidad de ser padres con un embrión que carece de nuestros gametos, es decir, un embrión donado. No es tan infrecuente en las clínicas de reproducción asistida que recomendemos como tratamiento a nuestros pacientes la trasferencia de embriones donados. Los casos más claros en los que nos plantearíamos indicar esta técnica serían: aquellas mujeres solas o con pareja homosexual que suelen haber intentado el embarazo con óvulos propios y tras fracasos repetidos deciden hacer una donación de gametos doble (cambio del ovocitos y uso de semen de banco) y pacientes con fallos repetidos de fecundación in vitro (FIV) en los que, aparentemente, la causa es mixta, tanto femenina como masculina.

Podríamos preguntarnos cuál es el origen de estos embriones. Deben ser de parejas que cuando realizaron el ciclo de FIV tenían menos de 35 años, ya que la ley pone como límite dicha edad para evitar embriones con riesgo de portar patologías cromosómicas. Además, deben haber firmado el consentimiento informado autorizando la donación de sus embriones a otras parejas. Estos tratamientos tienen una tasa de éxito importante, ya que suelen ser embriones que provienen de una buena camada embrionaria que ha facilitado el embarazo a sus padres, incluso un número importante de embriones donados es procedente de ciclos de FIV, en los que ambos progenitores eran donantes, con lo que la calidad embrionaria suele ser muy buena; así, más del 50 por ciento de las transferencias tienen un resultado positivo tras realizar la ß-hCG sanguínea.

Generalmente, las parejas que deciden realizar una donación de embriones también han barajado la posibilidad de llevar a cabo una adopción. Sin embargo, las diferencias entre ambos procedimientos son abismales.

En nuestros días, plantearnos una adopción supone un coste emocional y económico muy importante. Los trámites son muy distendidos en el tiempo y la burocracia que acompañan a estos procesos es desmesurada. Si hace unos años el tiempo de espera para poder adoptar un niño oscilaba entre dos y tres años, actualmente la media se sitúa en unos ocho años, tiempo infinito si tenemos en cuenta que son parejas que suelen llevar varios años previos buscando gestación.

El coste económico también difiere considerablemente, ya que una adopción internacional puede costarnos aproximadamente unos 10.000 euros, y una transferencia de embriones donados, unos 3.200 euros.

Otro factor de gran importancia es el emocional: participar del embarazo desde el primer momento hace que se generen unos vínculos afectivos materno-filiales desde el inicio del embarazo, mientras que en la adopción este proceso es más complejo. De hecho, aquí es importante resaltar la dificultad que pueden tener los niños y los padres en la adaptación, sobre todo si la edad en la que el niño es adoptado es alta.

Supongo que con este post todos estamos de acuerdo en que la adopción de embriones es una opción muy válida e interesante por todas las ventajas que esta técnica implica.

 

 

Dra. Julia Ramos, ginecóloga especialista en Reproducción Asistida en IVI Sevilla.

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