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¿Afecta el verano a nuestra fertilidad?

¿Afecta el verano a nuestra fertilidad?
En la mayoría de plantas y animales las mejores estaciones para la reproducción son el invierno y la primavera. En las vacas productoras de leche se ha comprobado que existe una menor fertilidad de junio a septiembre en el hemisferio norte y de diciembre a marzo en el hemisferio sur. Esto se atribuye a los cambios en la temperatura del ambiente y a la menor ingesta de pasto durante esta época. En los cerdos también se ha descrito una disminución de la fertilidad y un aumento de la tasa de abortos en el verano y en las primeras semanas del otoño. 
 
Hay diversos estudios que estudian si hay relación entre la fertilidad humana y la estacionalidad, pero donde, quizás, más trabajos se han realizado es en el semen. Existen distintos artículos que han valorado si los parámetros que se estudian cuando se valora un seminograma pueden variar según el mes del año y lo sorprendente es que sí. Varios autores (Levine, 1990; Chen, 2004; Levitas, 2013) han demostrado que hay una clara disminución en la concentración y el porcentaje de espermatozoides móviles cuando más calor hace, especialmente en julio y el otoño lo que se traduce en una menor proporción de partos, según estos autores, durante la primavera.
 
Los testículos se encuentran en el escroto, fuera de la cavidad abdominal, donde originalmente se encontraban durante la vida fetal. En esta ubicación se desarrolla la espermatogénesis, a 1,3ºC menos que el resto del cuerpo. Si la temperatura del testículo aumenta la calidad del semen empeora.
 
Entonces, ¿esa elevación del termómetro puede hacer que se produzcan menos gestaciones? Según datos de 2016 del Instituto Nacional de Estadística de España, los meses en los cuales se produjeron más nacimientos fueron, por orden, agosto, septiembre y julio. Es decir que hubo más embarazos en noviembre, diciembre y octubre. Esto avalaría la teoría de que el estío es una mala época para tener hijos. Pero son solo datos de un año.
 
Existe publicada una amplia revisión de la estacionalidad de los partos en España que incluyeron datos desde el año 1941 al 2000 (Ramón Cancho?Candela, Jesús María Andrés de Llano y Julio Ardura-Fernández, 2007). Los autores revisaron en el estudio más de 33 millones de partos y encontraron que existían dos picos en los que había mayor frecuencia de nacimientos, abril y septiembre, meses que correspondían a concepciones de julio y diciembre. Pero esta bipolaridad en cuanto al aumento de número de partos por mes disminuía a partir de los años 90 del siglo pasado. Hay otra revisión (Russell, 1993) en la que se analizaron más de 4 millones de partos en Escocía. También se encontró un pico en primavera y principio del verano y otro en octubre. Los partos de octubre corresponden a concepciones de diciembre a enero por lo que revisando datos tan amplios no podemos concluir que esta época del año dificulte de forma clara la concepción.

 


Se ha estudiado también si la estacionalidad puede influir en el resultado de los ciclos de reproducción asistida. En Suiza se hizo un estudio en el que se incluyeron ciclos de fecundación in vitro realizados entre 1995 y 2003. Se incluyeron 7368 ciclos, los autores (Wunder y colaboradores) no encontraron diferencias según la época del año en el que el ciclo había sido llevado a cabo. En cambio, otro autor, Rojansky, estudió 1074 ciclos de fecundación in vitro realizados en Jerusalén y sí encontró diferencias, siendo el verano donde encontraron peores resultados. Son datos contrarios por lo que no tenemos suficientes datos llegar a una conclusión, aunque sí para recomendar que, si una pareja busca la gestación, bien por vía natural o ya dentro de un tratamiento, el varón ha de evitar, por precaución, someterse a altas temperaturas.

El calor puede afectar la calidad del semen pero ¿hay evidencias para desaconsejar realizar un ciclo de reproducción asistida en verano? Para nada.

 

José Luis Gómez Palomares, Ginecólogo, FivMadrid.
 

 
 

 

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