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Aspectos psicológicos del embarazo

Aspectos psicológicos del embarazo

 05-05-2015

No todas las mujeres gozan del mismo estado anímico cuando afrontan la maternidad. Algunas, incluso, están siguiendo algún tipo de terapia psicológica o médica cuando se plantean ser madres y no debemos olvidar que el embarazo es una etapa de transición que puede alterar a la mujer desde el punto de vista físico y emocional.

Aunque generalmente la recomendación médica es evitar en lo posible el uso de medicamentos durante el embarazo, en ocasiones no podemos prescindir de ellos. En estos casos conviene realizar cambios en las dosis utilizadas, intentando usar la menor que resulte eficaz, así como cambios en los principios activos, abogando por aquellos productos que hayan demostrado la mayor seguridad posible en las gestantes.

Son muchas las patologías que pueden acontecer durante este periodo, desde problemas leves que pueden tener solución con ayuda psicológica y psicoterapéutica, hasta situaciones que precisen tratamiento médico durante la gestación y la lactancia.

Los problemas que más comúnmente nos encontramos son los siguientes:

1º) Problemas con la alimentación y miedo a la ganancia de peso y a los cambios físicos que ocasiona la gestación. Para las mujeres con bulimia o anorexia, el aumento de peso del embarazo suele constituir un fracaso en su esfuerzo por mantener el control sobre su peso corporal, por lo que puede resultar una etapa difícil de tolerar. La recomendación en pacientes que presentan esta patología sería evitar la concepción hasta que no hayan desaparecido los síntomas, ya que los trastornos alimentarios durante la gestación incrementan el riesgo de complicaciones como hipertensión, retraso del crecimiento intrauterino, malformaciones congénitas y desarrollo deficiente del feto. Por estos motivos, es imprescindible tener detectado el problema para poder ayudar a la gestante.

2º) Los trastornos derivados de la ansiedad, como la angustia o los trastornos obsesivo-compulsivos, pueden ser manejados con terapia conductual familiar y de pareja.

3º) Miedo a lo desconocido. El grado de estabilidad que presente cada mujer a la hora de plantear la gestación es fundamental. Así, aquellas que carezcan de una estabilidad emocional, social, de pareja o familiar pueden tener predisposición a padecer trastornos ansiosos -depresivos ante el cambio que va a acontecer en su vida. Este hecho ocurre con relativa frecuencia cuando la gestación ocurre durante la adolescencia y precisará en la mayoría de los casos del apoyo de un facultativo.

4º) Trastorno depresivo. Conviene distinguir entre síntomas leves-moderados (el apoyo psicológico puede ser suficiente) y trastornos severos del tipo de ideación suicida, no ganancia de peso durante el embarazo, psicosis… (precisan un apoyo farmacológico para su correcta resolución, teniendo en cuenta que los riesgos que supone el tratamiento médico siempre serán menores que los del propio trastorno).

Así, sabemos que aunque todos los antidepresivos tienen transmisión feto-placentaria y son excretados en la leche materna, hasta la fecha, a ninguno se le ha atribuido un efecto teratogénico (que pueda generar defectos congénitos en el feto) al menos en lo referente a malformaciones mayores. El psiquiatra debe sopesar el riesgo relativo de todas las opciones de tratamiento. En caso de plantear el uso de tratamiento farmacológico, se debe asesorar adecuadamente a la paciente, firmar un consentimiento informado y realizar un seguimiento clínico y paraclínico cercano para tratar de minimizar o detectar tempranamente los riesgos de morbimortalidad materna y fetal.

En definitiva, mi recomendación es no dejar de solicitar ayuda en el caso de que fuese necesario y dejar que un experto en la materia sea quien guíe a la mujer para que pueda disfrutar del estado en el que se encuentra.

Julia Ramos, Ginecóloga especialista en Reproducción Asistida.

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