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Bañarse en la playa o piscina durante el embarazo

Bañarse en la playa o piscina durante el embarazo

 27-06-2016

Es verano, y la playa y la piscina parecen tener una atracción magnética. Los rayos de sol, el aire fresco y sentir la arena entre los dedos son las excusas perfectas para descansar durante el periodo estival.

Pero ahora que estás embarazada, el factor de protección solar no es lo único que debe preocuparte, aunque debes utilizar un factor de protección solar (FPS) 30 como mínimo, porque tu piel es más sensible y puedes llegar a quemarte con facilidad.

También debes tener en cuenta que el aumento de producción de melanina mezclado con la exposición al sol puede derivar en la denominada “máscara del embarazo”, así que asegúrate de que tu tiempo al sol es limitado y nunca salgas sin protector solar.

Llegados a este punto, estamos seguros de que ya te has dado cuenta de que las mujeres embarazadas se acaloran con mucha facilidad, así que debes tener cuidado con la hipertermia y la deshidratación, ya que ambos son muy peligrosos para el feto. Presta especial atención a las olas de calor en tu lugar de residencia o vacaciones, y si la temperatura llega a ser muy elevada, es mejor quedarse en casa y refrescarse con un paño húmedo aplicado en la parte posterior del cuello o en la frente hasta que pasen las horas donde más se concentra el calor.

Además, debes beber mucho líquido. El agua es muy importante, pero también la puedes sustituir por leche o bebidas deportivas, que reemplazan los electrolitos que pierdes al sudar. Si estás sentada en la playa o en la piscina, asegúrate de estar a la sombra y tomar descansos entre baño y baño cada 20 minutos más o menos y llevar contigo una botella de agua lo más fría posible. Si te deshidratas, en realidad estás limitando el oxígeno y los nutrientes que llegan a tu bebé, lo que pondría en riesgo su desarrollo. Así que, ¡a beber!

Ya sea en la playa o en la piscina, es muy aconsejable darse baños frecuentes en el agua. Nadar en verano es una manera muy refrescante de realizar los 30 minutos diarios de ejercicio recomendados. Además de mantenerte en forma, el ejercicio físico en la piscina durante el embarazo te ayudará a rebajar tu temperatura corporal, aliviarás los dolores en la pelvis, la pesadez de piernas y la hinchazón de los pies.

Por otra parte, si lo que te gusta es veranear en la playa, debes prestar especial atención al agua del mar. Si está en calma, puedes aprovechar ese momento para darte un baño, pero si por el contrario el mar está agitado, es mejor que esperes a otro momento para refrescarte. Asimismo, debes evitar los terrenos irregulares para no sufrir una caída indeseada.

Si te encuentras en la recta final de tu embarazo, debes prestar especial atención al tapón mucoso. En esta fase de la gestación es muy probable que se desprenda y, si esto sucede, mejor que evites los baños prolongados para prevenir posibles infecciones.

Recuerda también que, mientras das paseos por la playa o por la piscina con tu bonita barriga, durante esta etapa de tu vida tienes que pensar por dos, a fin de mantener las necesidades de tu bebé a salvo. ¡Feliz verano!

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