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Breve historia sobre el origen de la reproducción asistida Dra. Julia Ramos

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Breve historia sobre el origen de la reproducción asistida Dra. Julia Ramos

Gracias a la inquietud del biofísico Robert Edwards y del ginecólogo Patrick Steptoe la reproducción asistida (RA) ha evolucionado de forma estrepitosa en los últimos tiempos. Hemos pasado de una limitación casi absoluta ante las parejas con dificultad para ser padres, a tener opciones que ofrecerles con excelentes resultados.

Nuestro recorrido se inicia con el nacimiento de la primera niña probeta en 1979, Louise Brown en la clínica Bourne Hall de Cambridge, Inglaterra. Posteriormente le sucedieron otros países y así en julio de 1984 gracias a la profesionalidad del ginecólogo Pedro Barri y de la bióloga Anna Veiga, nace Victoria Anna en el Instituto Universitario Dexeus de Barcelona, España.

Los cambios acontecidos han sido realmente importantes. Han supuesto un descenso en las complicaciones médicas al aplicar las técnicas de reproducción asistida (TRA), así como un incremento en los resultados clínicos. Por mencionaros algunos ejemplos: al inicio de las TRA, la extracción de los ovocitos se realizaba mediante laparoscopia con anestesia general mientras que actualmente se llevan a cabo, mediante punción ovárica vía transvaginal y sedación. Los embriones se depositaban en las trompas de Falopio mediante laparoscopia, queriendo simular la fisiología reproductiva mientras que actualmente, la transferencia de embriones se lleva acabo vía transcervical, es decir, no precisa de cirugía.

El número de gestaciones múltiples ha descendido considerablemente, gracias al desarrollo que han experimentado los laboratorios de FIV que nos permiten transferir menos embriones porque se realiza una mejor selección embrionaria previa. Y como esto, podríamos seguir nombrando múltiples ejemplos.

Otra revolución la supuso el inicio de la criobiología en la medicina reproductiva ya que nos ha permitido la congelación de células y la aparición de los bancos para su almacenamiento y uso diferido de las mismas. Con la aparición del glicerol como protector celular en los procesos de congelación, se inició la práctica de conservación en fertilidad. El primer procedimiento usando espermatozoides congelados cuenta de 1954, pero lo que parecía ser un logro muy prometedor no pudo ser aplicado a otras células hasta mucho tiempo después, ya que la congelación y descongelación son procesos que llevan consigo daño celular ocasionados por los cambios en las concentraciones de soluto, la formación de cristales de hielo intracelulares y la deshidratación de la misma. En los años setenta se presentaron nuevos crioprotectores y nuevas técnicas de congelación perfeccionadas, y así en 1984, nace el primer bebé fruto de un embrión criopreservado.

En 1986 se consigue el primer bebé procedente de un óvulo congelado con las técnicas vigentes. Este hecho no fue reproducible en aquellos tiempos, debido a la cantidad de ovocitos necesarios estimados, decenas, para lograr un recién nacidos vivo (RNV). El número de pérdida de ovocitos durante la técnica para conseguir trabajar con uno era inmenso, y el coste a nivel físico, psíquico y económico que se le exigía a las pacientes era muy alto. En la década de los 90 se introduce en Europa un dispositivo de almacenaje ideado por el Dr. Kuwayama en Japón, que permitía en un reducido espacio depositar los óvulo previamente vitrificados. A partir de entonces pero más cercano al siglo XXI, se generaliza la indicación de vitrificación de ovocitos en el campo de la RA. Realmente, hay ciertos grupos poblacionales que se han beneficiado de esta técnica, como son las mujeres que desean preservar su fertilidad tanto por motivos sociales como oncológicos y tratamientos de fertilidad personalizados que precisan una mejor sincronización entre el endometrio y el embrión.

En 1990 se introduce la técnica de la microinyección intracitoplásmástica (ICSI) hecho que revoluciona la R.A ya que supone saltar obstáculos importantes como son los pacientes que presentaban un factor masculino muy acusado o fallos de fecundación previos con la FIV. Estas han sido breves pinceladas de la evolución que ha acontecido en nuestro campo de trabajo, siendo digno de agradecimiento la implicación personal en el campo de la investigación e interés sobre este tema.

 

Julia Ramos, ginecóloga especialista en Reproducción Asistida en la clínica IVI Sevilla. 
 

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