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Cesárea, ¿qué es y en qué consiste? Por la Dra. Julia Ramos

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Cesárea, ¿qué es y en qué consiste? Por la Dra. Julia Ramos

 Está muy extendida la creencia popular de que el término “Cesárea” tiene su origen etimológico en el político y militar romano Julio César, del que cuenta la leyenda nació según este procedimiento. Sin embargo, lo más probable es que dicha palabra provenga del término latino caedere (cortar), o de la ley romana conocida como “Lex Caesarea”, que prescribía esta operación para aquellas mujeres que muriesen durante el período final del embarazo.

La cesárea es una intervención quirúrgica mediante la cual conseguimos el nacimiento del bebé a través de una incisión practicada a nivel abdominal (denominada laparotomía), ya sea longitudinal o transversal. En la operación el cirujano lleva a cabo una separación por planos musculares hasta llegar al útero. Una vez en él, procede a la apertura del mismo y la extracción del bebé. La intervención se realiza con anestesia regional (epidural), de forma que la madre pueda estar consciente durante el momento del nacimiento.

Muchas mujeres confunden el término cesárea con episiotomía, que es la incisión a nivel vaginal que se realiza para ampliar la vía de salida fetal. Al preguntarles cómo ha nacido su bebé comentan que ha sido mediante “cesárea vaginal”, terminología que no es correcta.

La cesárea tiene sus indicaciones y no deja de ser una cirugía mayor con los riesgos que esto conlleva, por lo que no debe entenderse como un sustitutivo del parto vía vaginal si no existen motivos. Lo ideal es que el nacimiento se lleve a cabo de la forma más natural posible, para el cual la mujer está preparada. No obstante, hay indicación de cesárea cuando la madre o el bebé están expuestos a riesgos gineco-obstétricos. Algunas de las indicaciones más claras son:

- Madre primeriza con feto de nalgas.
- Presentación fetal anómala.
- Desproporción pélvico-cefálica.
- Antecedentes de cesáreas previas.
- Placenta previa.
- Sufrimiento fetal (desplazamiento de cordón durante el parto, desprendimiento de placenta, pérdida de bienestar fetal durante el parto…).
- Patología materna asociada (pre-eclampsia…).
- En las gestaciones múltiples según la posición de los fetos y la edad gestacional.
- Fallo de inducción al parto.

Es necesario aclarar que haber realizado una primera cesárea no implica obligatoriamente tener que realizar una segunda. Sin embargo, tras dos cesáreas previas, si hay un tercer embarazo, éste sí debe finalizar en cesárea por el riesgo de ruptura uterina durante las contracciones.

Recomendaciones post-cesárea

La recuperación de una cesárea suele ser más lenta que la de un parto vaginal, aunque si no han surgido complicaciones, como suele ser lo habitual, la estancia en el hospital no debe prolongarse más de una semana.

Después de esta intervención es normal tener sensación de inflamación abdominal y gases, ya que el ritmo intestinal va más lento. Para ello es recomendable andar e incorporarse lo antes posible, de modo que se favorezca el tránsito intestinal, así como orinar con frecuencia, para evitar infecciones de orina y facilitar la involución adecuada del útero.

También son frecuentes las molestias o incluso el dolor post-cesárea, sobre todo si se trabaja la musculatura abdominal, como en el caso de estornudos, tos, etc. En tal caso, se puede hacer uso de analgésicos.

Además, es importante no coger peso hasta pasadas unas semanas tras la cirugía y se recomienda el uso de cicatrizantes tras la retirada de los puntos.

No existe inconveniente para la lactancia materna, pudiendo iniciarse ésta desde el momento en que se llega a la habitación tras la intervención, en principio manteniendo una posición tumbada lateral. A medida que vayan remitiendo las molestias se podrá adoptar la postura sentada habitual.

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