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La cuarentena tras el parto

La cuarentena tras el parto

 13-07-2015

El término “cuarentena” se ha venido aplicando desde la antigüedad al aislamiento preventivo al que se veían sometidas ciertas personas con enfermedades contagiosas. En nuestro caso la “cuarentena” es el término por el que se conoce el período que dura la recuperación del aparato reproductor de la madre tras el parto, también conocido en términos más científicos como “puerperio”, y nada tiene que ver con el aislamiento. Se trata más bien de un período en el que la madre recupera su estado normal tanto fisiológico como emocional y sirve también como adaptación a esa nueva vida que le ha quedado a cargo.

La duración de este período va desde las 6 a las 8 semanas, aunque en algunos casos se puede prolongar algo más. A veces se identifica el fin de la cuarentena con la primera menstruación tras el parto, pero no tiene porqué ser así, ya que no es posible predecir cuándo se volverá a ovular, cosa que puede ocurrir tras varios meses.

En las mamás primerizas, principalmente, surgen muchas dudas acerca de cómo sobrellevar este periodo, por lo que vamos a tratar de aclarar algunos aspectos.

Desde el punto de vista fisiológico el cuerpo de la mujer ha experimentado cambios notables a lo largo del embarazo y el más significativo ha sido el considerable aumento del útero para alojar al bebé. Una vez que nuestro pequeño inquilino ha abandonado esa primera residencia, el útero debe volver a su tamaño a través del proceso denominado Involución Uterina. Durante los primeros días experimentamos los conocidos entuertos, contracciones intensas y frecuentes sobre todo en las primeras 48 horas que se prolongan durante una semana, disminuyendo paulatinamente su intensidad. La lactancia ayuda en este proceso, ya que se libera oxitocina, una hormona que favorece la contractilidad uterina.

La involución uterina va acompañada también de la expulsión de los loquios, sangrados intensos debidos al desprendimiento de la placenta que con el paso de los días van disminuyendo en cantidad y en la intensidad del color. Se trata de un proceso normal que también ayuda a la cicatrización de los capilares uterinos abiertos durante el parto. Cuando observamos que los loquios son más blanquecinos es indicativo de que los capilares uterinos van cicatrizando convenientemente.

La uretra y la vejiga también se ven afectadas por el parto, por lo que durante los primeros días puede que tengamos molestias al orinar o que incluso disminuya nuestro deseo de hacerlo. Asímismo, también podemos experimentar algo de estreñimiento y dolor, sobre todo si han aparecido las molestas hemorroides.

Lógicamente, en los casos de episiotomía en el parto o cesárea habrá que cuidar y seguir convenientemente la cura de las heridas e incisiones producidas por la cirugía, por lo que los episodios anteriores pueden ser más molestos. En este sentido, la principal preocupación será la de evitar cualquier tipo de infección en estas zonas.

La subida de la leche en los días posteriores al parto da lugar al aumento de los senos, provocando ciertas molestias que se verán aliviadas con la lactancia del bebé. Durante los primeros 3 días, las glándulas mamarias secretan lo que se conoce como calostro, compuesto por agua, proteínas, grasas, carbohidratos e inmunoglobulinas que favorecen la inmunización del bebé. A partir del tercer día ya aparece la leche materna con secreciones más blancas. Es habitual tener molestias en los pezones sobre todo si al amamantar el agarre y la succión del bebé no se hace de forma correcta.

En esta época también es característico experimentar mayor cansancio de lo habitual y agotamiento, es lógico, el cuerpo ha perdido mucha sangre y sus niveles de hierro y calcio han disminuido. La falta de sueño también influye, sobre todo si nuestro bebé tiene el sueño ligero y no respeta el horario de las comidas. Mientras nos vamos habituando, quizás nos ayude un aporte de vitaminas y hierro, siempre bajo recomendación médica.

Puede ocurrir que el ánimo decaiga y nuestro humor no sea precisamente el más festivo. Y de ahí derivan esas alteraciones emocionales englobadas dentro de lo que comúnmente se conoce como depresión postparto. Para superar esto, simplemente necesitamos ayuda en el cuidado del bebé por parte de nuestro entorno y por supuesto el apoyo emocional de nuestra pareja.

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