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Diagnóstico de la infertilidad

Diagnóstico de la infertilidad

 Muchos de nosotros nos preguntaremos en que momento debemos acudir al especialista en caso de no haber logrado el embarazo en un tiempo prudencial, pues veréis, las Sociedad Española de Fertilidad (SEF) nos recomienda iniciar los estudios básicos de esterilidad tras un año de retirada de los medios anticonceptivos, siempre y cuando la mujer sea menor de 35 años. En caso de mujeres con mayor edad o bien que cualquiera de los miembros de la pareja presente alguna sospecha de que su fertilidad pueda estar comprometida, debe iniciarse dicho estudio tras unos seis meses de búsqueda gestacional.

Hay múltiples factores que pueden afectar a nuestra fertilidad, y a rasgos generales conocemos que el 40% de las causas son masculinas, el otro 40% son femeninas y en un 20% de las parejas hay un factor mixto. Por tanto, es siempre imprescindible, descartar tanto causas femeninas como masculinas, en el orden adecuado. No es raro encontrarnos en la consulta a pacientes que ya en la primera visita nos dicen de quién es el problema, y como clínicos, no debemos pasar por alto la valoración conjunta de ambos miembros de la pareja.
 
En primer lugar, hay que dedicarle tiempo a la recogida de antecedentes personales y familiares tanto al hombre como a la mujer, ya que pueden obtenerse datos de vital importancia para el manejo del caso.  Datos que incluso, la pareja no era consciente de la importancia que presentaban, un ejemplo que vemos con relativa frecuencia, es el caso de que el hombre haya padecido las paperas en edades tempranas de la vida, este dato nos orienta a que podemos estar ante un caso de azoospermia (no aparición de espermatozoides en el eyaculado) o criptozoospermia (sólo encontramos espermatozoides tras búsqueda exhaustiva en la muestra seminal), ya que el virus de las paperas tiene gran afinidad por las células productoras de espermatozoides, otro ejemplo importante sería el caso de que los paciente tuviesen familiares con algún tipo de deterioro cognitivo, que nos puede orientar a trastornos genéticos de base con lo que nos veríamos obligados a solicitar pruebas más específicas que lo que haríamos para un estudio básico convencional. Tras dicha anamnesis o recogida de datos, haremos una valoración médica de la mujer y del hombre en consulta y posteriormente solicitaremos las analíticas y pruebas complementarias adecuadas. Así, hablaremos a continuación de la valoración de la mujer y posteriormente del varón.
 
Datos a tener en cuenta y pruebas solicitadas en las mujeres desde el inicio de estudio:
 
Como acabo de comentar, debemos hacer una historia clínica adecuada, recopilando características del ciclo menstrual y antecedentes personales de interés que nos vayan esclareciendo posibles causas del problema reproductivo. La edad de la paciente es fundamental, ya que aunque el resto del estudio de fertilidad sea normal, una edad por encima de los 35 años, ya orienta al facultativo a indicar técnicas de reproducción asistida antes de qué el paso del tiempo se ponga más en su contra.  La regularidad del ciclo menstrual, es decir, que la paciente sepa cada cuanto tiempo espera la regla, también influye, puesto que ciclos irregulares orientan a fallos en la ovulación y hace más difícil la búsqueda de embarazo al desconocer el momento fértil del mes. Los antecedentes de menopausia maternos (madre de la paciente, tías o primas maternas, hermanas) nos orientan sobre la dotación de óvulos que puede tener la paciente, cirugías previas sobre el aparato genital femenino que hayan podido lesionarlo…

Luego, llevaremos a cabo una exploración ginecológica detallada que incluya ecografía 2D para valorar la integridad del aparato reproductor femenino, así como para realizar un conteo de los folículos antrales en los ovarios, con ello pretendemos dar una estimación de reserva de óvulos, dato imprescindible, para estimar con que tiempo de fertilidad contamos. La ecografía 3D, también nos aporta una información muy valiosa sobre el estado de la cavidad uterina, por ello nosotros también la practicamos de rutina en la primera visita con nuestras pacientes. Con esta herramienta podemos apreciar útero y ovarios, sin embargo la funcionalidad y permeabilidad de las trompas de Falopio, órgano fundamental para que puedan encontrarse el óvulo y el espermatozoide, precisan de técnicas adicionales para su evaluación.
 
Una vez finalizada la exploración, solicitamos analíticas hormonales, que nos apoyan nuestro diagnóstico inicial, las hormonas incluidas son la TSH, para valorar función tiroidea así como hormonas indicadoras de reserva ovárica, FSH, LH y Estradiol y últimamente muy de moda, la hormona antimulleriana (AMH). Las serologías también suelen incluirse en el estudio básico ya que serán necesarias para llevar a cabo cualquier tipo de técnica de reproducción asistida. Uno de los gérmenes que también pueden aportar datos importantes para el diagnóstico y que puede valorarse con un estadío serológico, son las Clamydias, que nos orientan a posible daño en la funcionalidad de las trompas de Falopio.
La Histerosalpingografía (HSG) o  prueba de permeabilidad tubárica , quedará supeditada a los resultados que obtengamos del estudio básico del semen, ya que si el seminograma nos informa de resultados muy deteriorados, no nos plantearíamos tratamientos de fertilidad del tipo de coitos programados o las Inseminaciones Artificiales (IA) dónde la integridad de las trompas es fundamental, pensaríamos en realizar una Fecundación in vitro (FIV) dónde las trompas no juegan ningún papel por lo que no habría que valorarlas de entrada.
 
 
Pruebas básicas solicitadas en los varones:

Tras elaborar una historia clínica adecuada y en ocasiones una exploración, la prueba básica es el seminograma para conocer si hay presencia o no de espermatozoides en el eyaculado. En caso afirmativo, se nos detalla que características tiene el eyaculado y en qué condiciones se encuentran los espermatozoides en cuanto a concentración,  movilidad y morfología.
 
En el varón, también solicitamos una analítica sanguínea, para descartar posibles virus que puedan estar presentes en el semen.
 
Con todo esto, ya podemos ir dando una información a la pareja sobre la situación en la que se encuentran y en función de los resultados, tendremos que ampliar el estudio, o  les recomendaremos continuar buscando embarazo de forma espontánea durante otro periodo de tiempo o bien recurrir a centros especializados para recibir la ayuda que necesiten.


Dra. Julia Ramos, ginecóloga especialista en Reproducción Asistida en IVI Sevilla.
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