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Diferencia entre FIV e ICSI

Diferencia entre FIV e ICSI

 Para aquellos que hayáis leído mis post con anterioridad, sabréis que soy especialista en reproducción asistida y en este sentido debo orientar a los pacientes que vienen a pedir mi asesoramiento. Cuando revisamos la historia clínica y valoramos las pruebas diagnósticas, debemos indicar qué tratamiento es el más idóneo y exponer los pasos que vamos a seguir y los tiempos que cada uno de ellos nos ocuparán.

Si finalmente la técnica de elección es la Fecundación in vitro (FIV), me doy cuenta qué al explicarla, los pacientes confunden con mucha frecuencia dos términos muy distintos desde el punto de vista técnico: FIV e ICSI. Estos acrónimos tienen en común que la unión del óvulo y espermatozoides se llevará a cabo en el laboratorio, sin embargo, la manera de trabajar de los biólogos será muy diferente según cual sea nuestra indicación. Así, “FIV convencional” consiste en que una vez que se obtienen los óvulos tras la punción ovárica, estos serán colocados en una placa de laboratorio junto con los espermatozoides y esperamos para valorar pasadas las horas, si se ha producido o no, la fecundación de forma espontánea. Por el contrario, la “Microinyección Intracitoplasmática” (ICSI), hace referencia a una mayor actuación de los biólogos. Estos deben seleccionar un espermatozoide e introducirlo en el interior de un ovocito, el cual previamente ha debido ser decumulado. Esto significa que conocemos que es un óvulo maduro con posibilidad de ser fecundado y dar lugar a un embrión. Obviamente, aunque no lo he mencionado con anterioridad, en ambas técnicas es preciso estimular a los ovarios con medicación hormonal para conseguir captar un número de óvulos que nos permita desarrollar la técnica posteriormente.

Podríamos pensar que lo ideal es hacer siempre ICSI, ya que nos aseguraría la fusión de ambos gametos y la producción de un embrión, pero esto no es así. La “FIV convencional” implica una selección espermática natural, hecho que aporta ventajas y que no sucede en la ICSI, pero lo cierto es que cada paciente tendrá su indicación como veremos a continuación.

Por lo tanto, tras haberos posicionado ante las dos técnicas os comento alguna de las indicaciones de cada una. La “FIV convencional” la podremos indicar en casos de esterilidad de origen desconocido y con buena reserva ovárica, que no hayan logrado gestación tras búsqueda en casa mediante coitos programados o tras inseminación artificial. En estos casos, intentamos no arriesgar todos los óvulos a una sola técnica, solemos dividir los ovocitos generalmente a la mitad, para realizarles un ICSI a un 50% de ellos y un FIV a los restantes y así poder valorar resultados. Por el contrario, indicamos ICSI cuando son pocos ovocitos, hay un factor espermático diagnosticado (ya que con la técnica ICSI ayudamos al espermatozoide a traspasar membrana del ovocito) o vamos a realizar estudio genético a los embriones.

Lo cierto es que hoy en día, cada vez son más clínicas de fertilidad las optan por realizar directamente la técnica ICSI.

 

 

 

Julia Ramos, ginecóloga especialista en Reproducción Asistida en la clínica IVI Sevilla

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