Directorio de centros
Date de alta si eres un centro ginecológico o de fertilidad
Directorio centros fertilidad
Usted está en:

Tema del mes

>

"La donación de óvulos, una alternativa de éxito", por la Dra. Valerie Vernaeve y Dolores Cirera

RSS
"La donación de óvulos, una alternativa de éxito", por la Dra. Valerie Vernaeve y Dolores Cirera

¿Quiénes pueden beneficiarse de una técnica con óvulos donados?

Las causas que llevan a una persona a someterse a técnicas de donación de óvulos pueden ser muy diversas. Existen pacientes que llegan después de varios ciclos de tratamiento con ovocitos propios sin éxito debido a que han presentado una baja respuesta o por mala calidad ovocitaria. O bien, otros pacientes que, desde el inicio, tienen que recurrir a esta técnica por insuficiencia ovárica, menopausia precoz o por ser portadoras de una alteración genética transmisible a la descendencia.

Entre estas causas, una de las más frecuentes, viene como consecuencia del retraso en la edad de concepción del primer hijo. La mayor participación laboral de las mujeres, aumentando su capacidad de obtener ingresos económicos y un nivel de educación más elevado son factores que han contribuido a este retraso. Esto ha generado que muchas mujeres, que inicialmente no tendrían por qué tener ningún problema para concebir, deban someterse a técnicas de reproducción asistida para tal fin ya que el factor edad es un factor condicionante para el éxito reproductivo. En ocasiones, ni siquiera estas técnicas nos garantizan la maternidad, existiendo la posibilidad de realizar la técnica usando los ovocitos de una donante joven, aumentando en gran medida las probabilidades de éxito.


¿Cómo sobrellevar el estrés que resulta de no poder utilizar óvulos propios?

Como ya es bien conocido, los problemas de fertilidad y su tratamiento son una fuente de estrés y ansiedad para las personas que los padecen. A la crisis vital que supone el diagnóstico de esterilidad, se le suma la incertidumbre en el éxito del tratamiento que se pretende realizar, que en ocasiones se reitera por fallo del tratamiento anterior. A veces se trata de un proceso largo en el que es necesario tomar decisiones, individuales y en pareja, buscar información, consultar especialistas, decidir el momento y lugar, antes de comenzar con la terapia.

En el caso de la donación de ovocitos, a esta fuente de estrés ya conocida se le añade la frustración por la imposibilidad de utilizar los óvulos propios.

Las vías por las que una paciente o una pareja llega a tener que realizar esta técnica es muy variada y por tanto lo será también la vivencia que tendrán de la misma. Sin embargo, esta experiencia va a depender mucho de cómo hayan manejado emocionalmente este proceso de aceptación. Es de vital importancia el proceso de reflexión previo al tratamiento valorando todos los aspectos de esta opción de paternidad antes de tomar la decisión. Los padres que se someten a este proceso deben saber que, si bien es cierto que las características fenotípicas van en los genes, existen otro tipo de características que están moduladas por el aprendizaje (tono de voz, movimientos, gestos, mirada…) por lo que es muy frecuente encontrar parecido en el comportamiento de los hijos de parejas receptoras de gametos a pesar de no llevar sus genes.

Los profesionales que se dedican a la reproducción asistida tienen formación específica en orientar y dar consejo a las parejas que realizan donación de gametos pero, en muchas ocasiones, será aconsejable acudir a un psicólogo especialista en reproducción asistida para obtener una guía profesional para este proceso tan importante que es la aceptación de la técnica.  Una vez se tenga asumida la donación y tomada la decisión, todo el proceso se vivirá con muchas más normalidad de lo que se pensaba en un principio, siendo también muy valioso el apoyo familiar o social de otras parejas que hayan pasado por el mismo proceso.

¿En qué consiste la donación de óvulos?

Se trata en realidad de una fecundación realizada in Vitro (en laboratorio) mediante los ovocitos de una donante anónima. La donante se somete a una estimulación ovárica mediante un tratamiento hormonal y, una vez suficientemente estimulados los ovarios, se induce la ovulación con posterior obtención de ovocitos mediante punción folicular. Una vez obtenidos los ovocitos de la donante, se realiza en el laboratorio la fecundación con semen de la pareja o, en algunos casos, con el semen de un donante también anónimo, para obtener embriones. Estos embriones obtenidos serán transferidos en el útero de la paciente. Ella será la receptora que asumirá, a partir de ese momento, todo el proceso del embarazo y el parto.

¿De dónde vienen los ovocitos donados?

Provienen de mujeres que acuden de manera voluntaria, anónima y altruista a donar sus ovocitos a un centro de reproducción asistida.

¿Y quiénes son estas mujeres que donan sus ovocitos?

Según las leyes españolas sobre técnicas de reproducción humana asistida, las donantes deben tener entre 18 y 35 años de edad y gozar de buen estado de salud tanto físico como mental. Para ello se somete a las donantes a una serie de exploraciones y análisis para descartar todo tipo de enfermedades de transmisión sexual y enfermedades hereditarias. La elección de las donantes las realiza el equipo médico en base a las características físicas de la receptora, garantizando la mayor similitud fenotípica posible con la mujer receptora, para favorecer la integración del futuro hijo/a en el núcleo familiar.

¿Cómo se lleva a cabo la preparación para la recepción de los ovocitos?

Una vez elegida la donante más adecuada para la receptora, se lleva a cabo una estimulación ovárica en la donante. Simultáneamente la receptora realiza una preparación endometrial, es decir, realiza un tratamiento específico que hace receptivo su endometrio para recibir los embriones y permitir su implantación. Esta preparación endometrial se trata de una medicación hormonal que simula un ciclo natural. Inicialmente la receptora comienza con la administración de estrógenos que pueden ser tomados vía oral o mediante parches sobre la piel (vía transdérmica). Una vez obtenidos los ovocitos de la donante y mientras se van generando los embriones en el laboratorio, la paciente añade progesterona a su tratamiento, obteniendo un endometrio óptimo para la recepción de los embriones en el momento preciso. Estos embriones serán transferidos al útero de la paciente mediante un proceso muy sencillo, rápido e indoloro.

Las tasas de gestación que se consiguen mediante esta técnica son las más elevadas en reproducción asistida, llegándose a alcanzar el 60% de gestación por transferencia embrionaria.

El día de mañana: ¿se debe contar al hijo cómo fue concebido? ¿Cuándo y cómo es la mejor manera de hacerlo?

La ley española no contempla ninguna obligación respecto al deber de los padres de comunicar o no a sus hijos que fueron concebidos por donación de gametos. Se da, por tanto, una total libertad para que sean los padres los que decidan según su criterio, el hacerlo o no y/o cómo y cuándo. En relación a este tema existen dos corrientes, una a favor y otra en contra en cuanto a comunicar el origen al hijo.

Con respecto a la vertiente a favor, se argumenta, por un lado, que esconderlo sería aceptar la donación de gametos como un estigma asociado a la infertilidad y que este secreto podría ser potencialmente dañino para la relación madre/padre-hijo, y, de otro lado, que el hijo tiene derecho a saber su origen, sin anteponer el deseo de privacidad de los padres a las necesidades del hijo. Si los padres han decidido que lo mejor es comunicarlo, siempre surge la duda de cuándo es el mejor momento para hacérselo saber al niño o niña. Lo que sí es importante es que sean los propios padres los que se lo comuniquen al niño. Se puede iniciar la comunicación desde que el niño es pequeño. Un momento ideal puede ser en la infancia temprana (entre los 3-5 años) cuando comienza a realizar preguntas sobre su origen, intentando introducirlo progresivamente adaptando las explicaciones al nivel cognitivo del niño, detallándose y elaborándose posteriormente a medida que el niño va creciendo. Otra vertiente, sería esperar a tener un vínculo ya consolidado materno/paterno-filial para comunicarlo (alrededor de los 10-12 años). Como apoyo a los padres existen varias estrategias, disponiéndose incluso de material explicativo de ayuda, como cuentos específicos que facilitan enormemente el acercamiento natural de los hijos a este tema. Se debería evitar dar esta información en el inicio de la adolescencia (de los 12-14 años en adelante), ya que podría afectar al desarrollo de la propia identidad y en consecuencia romper la relación materno/paterno-filial.

Desde la perspectiva opuesta, algunos autores sostienen, que se ha observado que los niños no sentirán nada diferente en el caso de ser criados con amor. Pero lo que sí es importante es tener una asimilación de la maternidad/paternidad bien elaborada por parte de los padres y que, si se opta por no comunicarlo, se debe hacer conscientemente para evitar complicaciones o sufrimientos en el hijo y no tanto por miedo a no ser aceptados por él. En estos casos, lo que sí se recomienda es no comunicarlo a otros miembros de la familia, ya que si existen más personas que tienen conocimiento del proceso, pudiera darse la circunstancia de que el niño llegara a enterarse por otra persona en algún momento, lo que en cualquier circunstancia debería evitarse.

Aunque en ocasiones se establece un paralelismo entre este tema con el conocimiento de la adopción, se dan diferencias importantes que lo hacen bien distinto, ya que en el caso de un niño nacido por donación de gametos no existe un pasado de abandono, más bien al contrario, ya que, desde el principio, el niño o la niña nace en el seno de una familia con un gran deseo de tener descendencia.

Dra. Valérie Vernaeve (Directora Médica de la Clínica Eugin de Barcelona) y Dolores Cirera (Psióloga Clínica de la Clínica Eugin de Barcelona) 

http://www.eugin.es


 

volver