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Dudas habituales antes de los TRA

Dudas habituales antes de los TRA

Cuando una pareja no logra el embarazo y necesita recurrir a los tratamientos de reproducción asistida, surgen miles de dudas que, lejos de ayudar a afrontar el problema, pueden provocar mayor estrés y ansiedad para realizar los tratamientos.

La pregunta inicial tras el diagnóstico de esterilidad suele estar relacionada con qué tratamiento se recomienda en cada caso y qué probabilidades hay de que funcione. La elección del tratamiento depende fundamentalmente de las pruebas que se realicen a la pareja.
En la primera visita de infertilidad, el médico preguntará a los pacientes por antecedentes médicos y familiares relevantes y solicitará las pruebas oportunas para intentar realizar un diagnóstico de la causa de infertilidad. Sabemos que el 30% de los casos de esterilidad tienen un origen masculino, el 30% son de origen femenino y otro 30% son de origen mixto. Un 10% de las parejas infértiles tienen diagnóstico de Esterilidad de Origen Desconocido (EOD), en el que no se encuentra una causa que explique la ausencia de embarazo, pero ello no significa que no exista.
Con el resultado de la entrevista médica, la exploración ginecológica y las pruebas complementarias el médico orientará a la pareja sobre el tratamiento recomendado en su caso. Para cada pareja y cada tratamiento existe un protocolo y una tasa de éxito específica, aunque se intenta ayudar a los pacientes con las estadísticas generales de los tratamientos. Por ejemplo, en las mujeres jóvenes (menores de 38 años), que tienen las trompas de Falopio sanas y cuya pareja tiene un seminograma normal, se pueden realizar Inseminaciones Artificiales (IA), con una tasa de embarazo de entre un 15 y un 17%. Si la mujer tiene más edad, las trompas obstruidas o el varón tiene el seminograma alterado, entonces se recomendará la Fecundación In Vitro (FIV) y/o Microinyección espermática (ICSI), en cuyo caso la probabilidad de éxito puede variar de un 30 a un 60% dependiendo de la edad de la mujer, esencialmente. En el caso en el que alguno de los dos gametos (óvulo o espermatozoide) estén ausentes o no tengan calidad suficiente, se propondrá la utilización de gametos procedentes de donantes, pudiendo alcanzar hasta el 80% de éxito en los tratamientos realizados con óvulos de donante.

Una vez se propone el tratamiento y se habla sobre las posibilidades de éxito, una preocupación importante son las consecuencias que pueda tener dicho tratamiento tanto para la mujer como para el futuro bebé. Hasta el momento, no se ha asociado la medicación utilizada para los tratamientos de reproducción asistida a la aparición de enfermedades como el cáncer. En el caso de los bebés, algunos estudios apuntan a una mayor incidencia de malformaciones y complicaciones en el embarazo, lo que también puede estar relacionado con la propia esterilidad de la pareja y no tanto con el tratamiento recibido.

Antes de iniciar el tratamiento y a su vez durante el mismo, se recomienda seguir una vida sana, con dieta y ejercicio, además de tomar aportes vitamínicos esenciales. Para la mujer ácido fólico, vitamina D, yodo y vitamina B. Para el varón zinc, selenio y otros antioxidantes. Además, el apoyo emocional resulta fundamental, ya sea dentro de la pareja, la familia o amigos o con ayuda externa por parte de profesionales, que mejorarán la forma de afrontar cada etapa del tratamiento.
El tratamiento de FIV-ICSI se inicia con una estimulación ovárica, en la que la mujer se administrará diariamente una medicación de forma subcutánea, durante unos 12 días. Pasado este tiempo, cuando los óvulos han madurado en el interior de los ovarios, se realiza una punción transvaginal bajo sedación, para recuperar los óvulos. La fecundación de los óvulos con los espermatozoides se realiza el mismo día de la punción obteniéndose los embriones, que serán transferidos al útero materno entre 3 y 5 días después.

El número de embriones que se pueden transferir al útero materno está limitado por la ley a 3. Sin embargo, dado que las técnicas de laboratorio han mejorado notablemente en los últimos años, las tasas de embarazo han aumentado mucho, por lo que cada vez más se recomienda a los pacientes la transferencia de un único embrión. De este modo se reduce el riesgo de embarazo múltiple y con ello las consecuencias negativas y potencialmente graves de la gestación gemelar tanto para la madre como para los futuros hijos.

Los embriones viables que no sean transferidos deben ser vitrificados y conservados obligatoriamente hasta su posterior utilización por la pareja, o bien para su donación con fines reproductivos a otras parejas o a la investigación.

Cuando se emplean gametos donados, existen numerosas dudas sobre el origen de los donantes y su estado de salud. En España, la donación está regulada por ley, es anónima y altruista. Los donantes pasan por numerosos test de salud en general, de enfermedades infecciosas, tests genéticos y evaluación de antecedentes familiares y psicológicos. Si todo ello es correcto, entonces pueden ser asignados a los receptores, siguiendo los criterios de características físicas y grupo sanguíneo. Las características de los donantes no se pueden elegir y toda la información relativa a los mismos es confidencial por lo que el futuro hijo no podrá tener acceso a ella.

La búsqueda de embarazo suele ser un proceso sencillo para la mayoría de las parejas, pero para un 10% de la población llega a convertirse en una larga batalla. Afrontar esta situación de la mejor manera posible y con la mayor información ayudará a los pacientes a hacer los tratamientos mucho más llevaderos. 

 

 

 

Doctora Alexandra izquierdo Directora médico y Ginecóloga de la clínica Procreatec

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