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Ecografía 3D y 4D, ¿qué nos aportan?

Ecografía 3D y 4D, ¿qué nos aportan?

14-07-2014

 Las ecografías, dicho de manera sencilla, son técnicas de imagen que utilizan los ultrasonidos para ver dentro del cuerpo humano y presentarlo como imágenes en el monitor del ecógrafo. La rápida y profunda evolución de estas técnicas, junto a su carácter no invasivo, las convierten en las más utilizadas para llevar a cabo diagnósticos por los ginecólogos y obstetras.

En la actualidad disponemos de tres modalidades fundamentales de ecografías, en función de la dimensión que nos ofrezcan:

1. En primer lugar hablaremos de la ecografía en dos dimensiones o 2D. Con este sistema se estudia al bebé en dos dimensiones y siempre en tiempo real, es decir, visualizando en todo momento los distintos movimientos que efectúa el mismo. Para ello, el ecografista debe ser un experto en la interpretación de las imágenes.

Esta técnica es la considerada para descartar patologías fetales y la modalidad utilizada para el seguimiento a lo largo del embarazo.

2. Otro tipo de ecografía es la tridimensional o 3D. Esta técnica nos ofrece imágenes estáticas, reales y de fácil interpretación del feto. Permite a cualquier persona reconocer dichas imágenes sin ningún esfuerzo, es decir, no hace falta ser un especialista para su valoración. Podríamos decir que es lo más parecido a una foto.

3. Por último, podemos ofrecer la ecografía 4D que, a diferencia de la 3D, nos permite que esas imágenes volumétricas sean en tiempo real y en movimiento, con lo que podemos confeccionar vídeos.

Tanto en las ecografías 3D como en las 4D se observan o resaltan las partes blandas del cuerpo del bebé, obteniendo así una imagen más nítida del mismo, que incluso permite ver rasgos y características de sus expresiones faciales.

Estos tipos diferentes de ecografías no compiten entre sí, no son mejores unas que otras, sino que se complementan, y ninguna de ellas afecta al bebé ni a la madre.

Debemos recordar que estas ecografías suelen tener un coste más elevado y que deben hacerse en centros especializados.

El momento ideal para realizar la ecografía 3D y 4D es entre las semanas 22 y 29 del embarazo, pero son muchos parámetros los que influyen en que la imagen sea buena. Los resultados van a depender de la cantidad de líquido amniótico, del tamaño del bebé, de la localización de la placenta, del tejido celular subcutáneo materno y de la posición fetal.

Además estas técnicas siempre deben hacerse después de haber realizado la ecografía 2D de control morfológico de la semana 20 del embarazo. Y es que mientras que la ecografía 2D de la semana 20 nos da una información muy valiosa sobre el estado de salud del feto, la ecografía tridimensional y 4D no nos aporta mayores datos de evolución clínica fetal. Estas técnicas innovadoras tienen la finalidad de captar y conservar la emoción de ese momento inolvidable. Jamás deben utilizarse para estudios diagnósticos, identificación de anomalías o cualquier otro objetivo médico.

Así que si durante tus meses de embarazo te hace ilusión tener un recuerdo más real y cercano de tu bebé, gracias a las nuevas tecnologías, tendrás la oportunidad de captar imágenes únicas e inolvidables.

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