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Embarazadas: nueve meses al volante

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Embarazadas: nueve meses al volante
28 de junio 2012

 Que una mujer embarazada puede conducir es una realidad que, además de legal, está al cabo de la calle. Sin embargo, y por su propio interés y el del feto, hay algunos datos a tener en cuenta durante los nueve meses que dura la gestación si toca ponerse a los mandos de un vehículo.

¿Qué periodo son los más críticos?

El primer y el tercer trimestre del embarazo son los más arriesgados, pues en los primeros 90 días el cuerpo, aún sin grandes cambios, no puede neutralizar un aborto espontáneo en caso de sufrir un accidente, mientras que en los 90 finales el vientre, ya de volumen acusado, queda por encima del aro del volante y un choque puede causar graves daños al feto.

¿Y el resto del tiempo?

En conjunto, el feto está bastante protegido por la pelvis de la madre, sobre todo en las etapas iniciales. Sin embargo, el crecimiento de útero y placenta expone progresivamente estos órganos responsables de la gestación, particularmente sensibles, a riesgos en caso de golpes o colisiones.

¿Hay otros riesgos a valorar?

Las afecciones habitualmente asociadas al período de gestación, como la lumbalgia y ciática, pero de igual modo, y aún más recurrente y peligrosa, la somnolencia provocadas por alteraciones hormonales, cambios en los niveles de azúcar en sangre… Al mismo tiempo, y en idéntico sentido, ojo a la medicación que se ingiera motivada por el embarazo, y también a las náuseas y mareos. Sobre estos, conviene evitar comidas pesadas antes de conducir o viajar en coche. También tomar glucosa o dulces.

¿Qué tipo de cinturón se debe llevar puesto?

Por supuesto su uso a bordo, sea la mujer embarazada la conductora o una pasajera, es obligatorio, como dicta el Real Decreto 965/2006 de 1 de septiembre, que sólo “exime de su utilización a personas con un certificado de exención por motivos médicos graves o discapacitantes, certificado que en todo caso deben portar consigo”. Se recomiendan los de tres puntos de anclaje –con bandas pélvica, o inferior, y torácica, o superior-, por otra parte los más habituales en cualquier coche, por encima de los de dos. Algunos estudios demuestran que los primeros aminoran hasta un 50 por ciento el riesgo de lesiones fatales. Por cierto, debe situarse con la parte superior entre los senos y con la inferior a la altura de la cadera y por debajo del vientre, nunca sobre él. No debe apretar, pero tampoco dejar holguras apreciables. En embarazos avanzados es adecuado el uso de un pequeño cojín a situar sobre la banqueta del asiento, como el que propone la firma BeSafe Pregnant por unos 50 euros, que mediante una cinta asegura la correcta posición del cinturón de seguridad.

¿Y el airbag?

Evidentemente, el de conductor no es desconectable, pero si la encinta viaja en el asiento del acompañante tampoco debe apagarlo en caso de poder hacerlo: está demostrado que, pese a lo aparatoso de su despliegue, es más beneficiosa su acción sobre mujer y feto que la ausencia de la misma.

¿Qué hay del asiento?

Debe situarse tan cómodo como a la usuaria embarazada le resulte, aunque atendiendo a una posición que no le reste visibilidad o maniobrabilidad, ésta relacionada con los mandos del vehículo. También debe recolocarse adecuadamente el reposacabezas conforme a la nueva posición de la butaca. Además, el volante debe quedar entre 15 y 20 cm, y quedar orientado hacia el pecho, no hacia la cabeza o el abdomen.

¿Y la conducción?

Previsible y tan suave y progresiva como sea posible, evitando brusquedades, movimientos violentos y frenazos que, de algún modo, podrían dañar a la madre o al feto. A bordo del coche, es importante llevar un historial médico de la mujer embarazada para afrontar con mayores garantías cualquier eventualidad que pudiera surgir.

Para viajar…

Obligatorio, tomárselo siempre con calma, parar cada dos horas como máximo y estirar las piernas en ligeros paseos que eviten retenciones de líquidos –al finalizar el viaje, el paseo debe ser de, al menos, 10 minutos-. En mujeres embarazadas de más de 35 años o con embarazos de alto riesgo no es aconsejable realizar largos desplazamientos en coche, y menos aún sin consultar al médico.

 

Fuente: ABC

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