Directorio de centros
Date de alta si eres un centro ginecológico o de fertilidad
Directorio centros fertilidad
Usted está en:

Blog

>

Embarazo a la carta

Embarazo a la carta

 29-03-2016

Es cada vez más frecuente recibir en consulta a pacientes que, sin haber sido diagnosticados de ningún problema reproductivo, desean iniciar un tratamiento de reproducción. Aunque pueda sonar extraño, ya son varios los casos de parejas que vienen porque desean quedarse embarazados lo antes posible y de forma planificada, sin esperar a que la naturaleza haga su trabajo.

Por supuesto, no es lo habitual, y suelen responder a un perfil muy concreto: bien entrados en la treintena, suelen ser profesionales de alto nivel adquisitivo y una vida laboral intensa, en ocasiones con circunstancias laborales complicadas. Su idea es programar su embarazo en el momento adecuado, sin poner en riesgo la estabilidad de su carrera profesional o su vida afectiva. A veces acuciados por el temor de haber esperado demasiado. Pero una vez que se han decidido, ¿para qué esperar?

En la era de la tecnología, donde todo está a mano, confiamos en que la ciencia lo puede todo, y basta con desearlo y contar con los medios adecuados para conseguirlo.
Cuando atiendo a pacientes que traen consigo su propia programación del embarazo, ya sé que parte de esa primera visita la voy a dedicar a informarles sobre las dificultades de los tratamientos de reproducción asistida (TRA), las probabilidades y tasas de embarazo, las limitaciones y dificultades que nos podemos encontrar y todo lo que lamentablemente puede impedir que su ansiado bebé llegue antes de las vacaciones de verano o el traslado por motivos laborales.

Con ello evitamos malos entendidos y frustraciones a lo largo del ciclo de tratamiento. Tristemente, y más en esta época de inestabilidad económica que nos ha tocado vivir, en más de una ocasión me he encontrado a alguna paciente que ha insistido en la urgencia del tratamiento porque “necesitaba” quedarse embarazada para evitar ser trasladada a otra ciudad, o que lo fuera su pareja.

También nos encontramos a un grupo de pacientes que, ya diagnosticados, hacen sus propios cálculos para estimar la fecha de la inseminación, de forma que el embarazo y el futuro alumbramiento se adapten a sus planes. Pero no siempre todo es tan programable. No todo se puede controlar, y las circunstancias personales y el diagnóstico de cada pareja son distintos. Los tratamientos se inician con los ciclos menstruales, y no todas las pacientes lo tienen de forma regular. Y es que, aunque bien es cierto que estos pueden ser modificados con el uso de la píldora anticonceptiva, para algunas pacientes podría estar contraindicado.

Por otra parte, existen factores referentes al laboratorio de fecundación in vitro (FIV) que pueden no facilitarnos la programación premeditada de los pacientes. Cada cierto tiempo, los laboratorios deben hacer un chequeo y puesta a punto, lo que implica una parada en su funcionamiento.

Además de todo lo explicado, una vez que tenemos decidido y hay una indicación médica para iniciar un proceso de tratamientos de fertilidad, lo ideal es no posponerlo, ya que el pronóstico de los ciclos va en función de la edad de la paciente, que por regla general ya consulta en edades superiores a los 38 años.

En definitiva, “la ciencia reproductiva” no es exacta. Mi consejo es no apurar los tiempos y seguir paso a paso las indicaciones de nuestro ginecólogo, que según nuestra edad y pronóstico nos dirigirá por uno u otro camino, que habrá que andar, como suele decirse, sin prisa pero sin pausa.

Dra. Julia Ramos, ginecóloga especialista en reproducción asistida en IVI Sevilla.
 

volver