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Embarazo, lactancia y trabajo

Embarazo, lactancia y trabajo

14-09-2015

 El embarazo es una etapa en la que se producen muchos cambios en todos los ámbitos de la vida. Cambios físicos y emocionales que a veces pueden afectar otras áreas de tu vida, como la vida en pareja o tu día a día en el trabajo.

Ir a trabajar y padecer las típicas náuseas del primer trimestre es un ejemplo de las cosas que pueden afectar tu rendimiento laboral. Sin embargo, con un poco de organización y paciencia tu trabajo no tiene por qué verse afectado por el embarazo, siempre que no se trate de un embarazo de riesgo y tu salud te permita trabajar con normalidad.

La llegada de un nuevo miembro a la familia conlleva una gran cantidad de tareas nuevas ya desde antes de su nacimiento. Hay que acondicionar la casa para su llegada, comprar todo lo que necesitará, acudir al médico para las revisiones oportunas y un sinfín de cosas que, combinadas con una jornada laboral, pueden llegar a ser agotadoras.

Pero la etapa que para muchas madres conlleva la mayor dificultad a la hora de compaginar la maternidad con el trabajo es la de la lactancia, sobre todo para aquellas que se reincorporan al trabajo antes de los 6 meses y quieren continuar con la lactancia exclusiva.

Si quieres continuar con la lactancia materna una vez que te reincorporas al trabajo, recurre a la lactancia diferida. De esta manera podrás continuar dando leche materna a tu bebé aunque no puedas amamantarlo directamente. Para ello sigue estos consejos:

Empieza con tiempo: aprovecha para extraer el excedente de leche siempre que puedas. No esperes a empezar a trabajar para comenzar a preparar tu reserva de leche. Después de amamantar a tu hijo aprovecha para extraerte leche y conservarla para cuando sea necesario.

Elige un buen extractor eléctrico: aunque puedes extraerte la leche con un extractor manual, es mejor que recurras a uno eléctrico porque es más rápido y te permitirá aprovechar mejor el tiempo. Si el modelo es pequeño, podrás llevarlo al trabajo cuando te reincorpores para poder extraerte leche en tus descansos.

Aprende a conservar la leche: es muy importante, puesto que de lo contrario se estropeará la leche que te extraigas y perderás un alimento muy valioso para el bebé. Cuando la extraigas, guárdala en recipientes aptos para conservar alimentos. En este sentido, los envases de vidrio son los mejores para congelar la leche, aunque también puedes utilizar bolsas especiales para leche materna. Algunas bolsas pueden adaptarse al extractor, por lo que son una excelente alternativa para extraer la leche en el trabajo asegurando la máxima higiene.

Descongélala con cuidado: no solo la conservación de la leche es importante. Saber cómo descongelarla y calentarla para dársela al bebé es fundamental. La leche materna es un alimento delicado y no debe hervirse en ningún caso, al igual que tampoco se debe descongelar utilizando el microondas. La forma adecuada de descongelar la leche materna es hacerlo a temperatura ambiente o sumergir el envase en agua tibia, para que tome la temperatura ideal para el lactante sin perder ninguna de sus propiedades.

No dejes de amamantar siempre que puedas: aunque recurras a la lactancia diferida para alimentar al bebé con tu leche cuando estés trabajando, es importante que continúes amamantando a tu hijo siempre que puedas. De esta forma, además de seguir reforzando el vínculo madre-hijo y de disfrutar de un momento íntimo y relajante que te ayude a desconectar del estrés del trabajo, te aseguras de que seguirás produciendo toda la leche que necesitas para cubrir las necesidades de tu bebé.

Hidrátate bien: no olvides beber entre 2 y 3 litros de líquidos al día. A veces en el trabajo se pasa por alto este detalle, pero una buena hidratación te asegurará mantener una buena producción de leche.

El trabajo en equipo es la clave. En todas las fases que atraviesas desde el momento en el que la prueba de embarazo te anuncia que serás madre, lo más importante para poder compaginar todas las facetas de tu vida sin dejar de atender a ninguna es contar con el apoyo de tu familia. De esta forma podrás ser madre sin renunciar a tu faceta profesional.

 

Por María José Madarnás, editora de Maternidad Fácil

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