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Embarazo de riesgo

Embarazo de riesgo

 14-10-2014

Para todas las mujeres lo ideal y afortunadamente más corriente es tener un embarazo sano y sin complicaciones, pero no siempre ocurre así. Hay distintas circunstancias que rodean a los nueve meses de gestación que pueden poner en peligro la viabilidad fetal o materna: se da así un embarazo de riesgo. De todo esto hablaremos en el siguiente post.

Son múltiples las circunstancias que ponen en estado de alerta el embarazo, entre ellas destacamos: obesidad de la futura mamá, consumo de tabaco y otras sustancias tóxicas, edad materna avanzada, diabetes gestacional, hipertensión arterial, gestaciones múltiples, antecedentes de partos pretérminos, antecedentes de conización, placenta previa, amenaza de parto pretérmino, patologías sanguíneas, infecciones que acontecen durante el periodo gestacional…

Todas estas circunstancias adversas hay que tenerlas en cuenta y deben estar controladas. De hecho, la mayoría de los hospitales cuentan con una Unidad de Embarazo de Alto Riesgo para mujeres con embarazos que requieran un protocolo más individualizado de seguimiento durante su gestación.

¿Cómo nos plantearíamos la prevención según las causas?

  • En pacientes con antecedentes de partos prematuros por incompetencia cervical o conizadas, sería interesante realizar un cerclaje cérvix uterino (sutura fuerte insertada en y alrededor del cuello uterino). Esto junto al reposo de la embarazada evitaría las pérdidas gestacionales prematuras.
  • En pacientes con hipertensión arterial se recomienda medicación específica para la misma, así como medidas higiénico-dietéticas para evitar subidas de tensión tan peligrosas durante la gestación. Es importante tener en cuenta que en estos casos el control por parte de un especialista médico es fundamental.
  • La diabetes gestacional se entiende como una intolerancia a los hidratos de carbono diagnosticada durante el embarazo. Tiene efectos adversos, ya que los niños suelen tener gran peso al nacer haciendo más difícil el periodo de expulsión. El control adecuado del peso, así como en ocasiones el tratamiento con insulina guiado por la Unidad de Endocrinología y Obstetricia son determinantes para un control adecuado.
  • Las madres con ingesta de tóxicos como el tabaco, alcohol, etc… deben suspender el consumo incluso antes de quedarse embarazadas. El consumo de sustancias tóxicas como el alcohol y drogas durante el embarazo puede provocar en los recién nacidos síndrome de abstinencia. El tabaco, sin embargo, aumenta el riesgo de crecimiento retardado intrauterino y de niños con bajo peso al nacer.
  • Patología de la coagulación: existen determinadas circunstancias de la coagulación materna, como las trombofilias o las trombocitopenias, que pueden afectar potencialmente a la capacidad para obtener un embarazo sano y que son potencialmente tratables.
  • La placenta previa, es otro problema que puede presentarse durante el embarazo, sobre todo en el tercer trimestre, y supone un riesgo importante tanto para la madre como para el bebé. Habitualmente se diagnostica mediante una ecografía, ya que en ella se define la posición placentaria, y en ocasiones existen sangrados intermitentes que suponen un aviso ante una futura situación de riesgo. El tratamiento es reposo absoluto y en caso de sangrado activo se plantea la extracción fetal mediante cesárea de urgencia. Según la edad gestacional y el tiempo con el que cuenten los obstetras se podrá hacer una madurez fetal previa con corticoides para asegurarnos el bienestar del bebé.
  • La amenaza de parto pretérmino es una situación muy frecuente en nuestros días. Su incidencia ha aumentado y posiblemente se deba, entre otras cosas, al aumento del ritmo de vida laboral al que se exponen las mujeres embarazadas. Se detecta con contracciones y dolor abdominal. La forma de prevención sería llevar una vida más tranquila y hacer un seguimiento de la longitud del cérvix uterino de rutina en las consultas ginecológicas.
  • La gestación múltiple, aunque transcurre en la mayoría de las ocasiones de forma normal, requiere un seguimiento especializado para predecir y prevenir las complicaciones asociadas. Las gestaciones múltiples monocoriales (que comparten placenta) se consideran especialmente de alto riesgo y deben ser seguidas atentamente.
  • Infecciones maternas: determinadas infecciones maternas, como el citomegalovirus o la toxoplasmosis, pueden pasar al bebé a través de la placenta y generar alteraciones del desarrollo fetal, por lo que precisan un seguimiento individualizado.

Por tanto, cualquier situación de este tipo se debe considerar situación de riesgo y debe ser controlada y llevada por especialistas y unidades médicas especializadas.

Julia Ramos, Ginecóloga especialista en Reproducción Asistida

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