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  • ENDOMETRIOSIS Y FERTILIDAD
Buscando embarazo: Lo que queremos saber, pero no nos atrevemos a preguntar

Escrito por: Dr. Raúl Villasevil

El endometrio es la capa que recubre el útero por dentro y la que se elimina cada mes con cada menstruación. Cuando encontramos endometrio en otras localizaciones del cuerpo que no son el útero, hablaremos de endometriosis. Las zonas más frecuentemente afectadas son los ovarios (donde se forman quistes llamados endometriomas), la zona situada detrás del útero (llamada Douglas), los ligamentos que rodean al útero, las trompas de Falopio y el intestino grueso.

No se conoce a ciencia cierta cuál es la causa de la endometriosis, pero sí sabemos, sin embargo, que afecta más o menos al 10 % de las mujeres en edad fértil y que causa, entre otras cosas, infertilidad. Se calcula que entre el 25 y el 50 % de las mujeres con infertilidad tienen endometriosis, ya sea por la inflamación que produce la enfermedad, por la alteración que causa en la pelvis o por su repercusión sobre la cantidad y la calidad de los óvulos. Otros síntomas relacionados con esta patología son el dolor pélvico, las reglas dolorosas (dismenorrea), el dolor con las relaciones sexuales (dispareunia) o las reglas muy abundantes (hipermenorrea). De manera menos frecuente podemos encontrarnos con dolor al defecar o al orinar, sangrados vaginales irregulares o estreñimiento, entre otros.

Es sabido que la endometriosis afecta a la cantidad y a la calidad de los óvulos. Una de las causas de esta infertilidad puede ser la inflamación, que afecta a los ovarios, entre otros órganos, y que alteraría la formación de los folículos que contienen los óvulos. El estrés oxidativo que provoca esta inflamación perjudicaría a la calidad del óvulo. Por otra parte, la lesión en el tejido ovárico causaría la disminución de la reserva ovárica, es decir, del número de folículos que luego deben dar lugar a un óvulo. Por último, cuando nos encontramos ante cuadros severos de endometriosis, a lo anteriormente descrito se añadiría la alteración que causa la enfermedad en la pelvis, que puede dificultar la liberación de los ovocitos durante la ovulación, la movilidad de los espermatozoides y también la del útero y las trompas, afectando así al transporte del embrión después de la fecundación.

Es importante diagnosticar la enfermedad de manera correcta y precoz para así poder establecer el tratamiento más adecuado para cada mujer. En muchos casos es suficiente una ecografía transvaginal para evidenciar las lesiones, pero en otros se necesitarán otras pruebas de imagen, como la resonancia magnética, por ejemplo. Es posible también que las imágenes no encuentren ninguna lesión visible y que tengamos que guiarnos por los síntomas que presenta cada paciente.

En los casos de mujeres que buscan embarazo, una correcta identificación de la endometriosis permitirá planear estrategias de cara a una futura maternidad, como, por ejemplo, la congelación de óvulos en aquellas mujeres que no desean ser madres a corto plazo o el inicio de tratamientos de reproducción asistida en aquellas que sí lo desean y llevan ya unos meses sin conseguirlo, como, por ejemplo, la fecundación in vitro o FIV.

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