¿Crees que tienes problemas de fertilidad?

  

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  • Alimentación y fertilidad
Buscando embarazo: Lo que queremos saber, pero no nos atrevemos a preguntar

Escrito por: Dra. Carolina González Arboleya

La relación entre dieta y fertilidad es un tema que nos ha venido suscitando interés tanto a médicos como a pacientes en los últimos años, en los que cada vez está más en boga cuidar nuestra alimentación. ¿Qué puede hacer al respecto una pareja cuando comienza la búsqueda del embarazo? ¿Existe evidencia científica de que lo que comemos cada día vaya a modificar nuestros resultados reproductivos? 

La vitamina más famosa de la gestación

Comencemos con la vitamina más famosa de la gestación: el suplemento de la mujer con ácido fólico no se ha relacionado únicamente con la prevención de defectos neurológicos en el desarrollo del feto, sino que la ingesta de hasta 0.8 mg diarios ha demostrado proteger la fertilidad, disminuyendo la anovulación y el tiempo hasta la consecución de embarazo y mejorando los resultados de tratamientos de reproducción asistida. 

Vitamina D

En cuanto a la vitamina D, esta estimula la producción de estrógenos, promueve la maduración de los folículos y participa en la correcta implantación embrionaria. Su deficiencia puede estar involucrada en el síndrome de ovario poliquístico y la anovulación.

Aunque existen estudios que han demostrado que unos niveles en sangre deficitarios de vitamina D se relacionan con peores resultados en tratamientos de fertilidad, la evidencia clínica sigue sin ser del todo concluyente en cuanto a beneficio real de la suplementación y dosis óptima de esta.

Hidratos de Carbono

¿Y los hidratos de carbono? Su calidad y su cantidad influyen en la sensibilidad a la insulina, que a su vez afecta a la producción de andrógenos de origen ovárico. La reducción en la dieta de carbohidratos de alto índice glucémico entre las mujeres con síndrome de ovario poliquístico (como la miel, las bebidas azucaradas o la bollería) ha demostrado mejorar la función ovulatoria. Cereales integrales y componentes de estos como el ácido fítico, el lignano, diferentes vitaminas y selenio, tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y efectos beneficiosos sobre el metabolismo de la glucosa, por lo que podrían estimular la fertilidad por una mejora de la resistencia a la insulina. 

Ácidos Grasos

Los ácidos grasos desempeñan un papel importante en la función reproductiva, pues son la base energética de la maduración de los ovocitos y el desarrollo temprano del embrión y son sustrato vital en la implantación y el mantenimiento del embarazo.

En contrapartida, los ácidos grasos trans aumentan la resistencia a la insulina y se han relacionado con patologías que afectan a la fertilidad como la endometriosis. El consumo de ácidos grasos poliinsaturados omega-3, que encontramos en el aceite de girasol, las nueces, las semillas, … se ha asociado con un aumento en la concentración de progesterona lútea, un aumento de estradiol y una menor anovulación, así como un riesgo disminuido de padecer endometriosis.

Dietas ricas en este tipo de ácidos grasos podrían conseguir retrasar el envejecimiento ovárico y mejorar las tasas de gestación en tratamientos de fertilidad. 

Metales pesados

Otro tema de debate son los metales pesados o las cantidades hormonales presentes en la proteína de origen animal, que podrían afectar a la fertilidad femenina. Sobre esto no existen estudios concluyentes. Además, se propone que la ingesta proteica procedente por ejemplo del pescado aporta beneficios en fertilidad que superan los riesgos planteados por el transporte de mínimos contaminantes ambientales. 

Kéfir, Kombucha y Yogur

Por último, hablemos del yogur, el kéfir y la bebida de moda “kombucha”; osea, de los probióticos. La microbiota vaginal y endometrial, sobre todo el género Lactobacillus, juega un papel importante en la salud reproductiva. De hecho, una disminución de la población de Lactobacillus en el endometrio se ha asociado con el fracaso de implantación y el aborto espontáneo temprano en pacientes de reproducción asistida. Sería razonable promover el consumo de este tipo de productos e incluso recomendar en ciertos casos la suplementación.

 

Aunque todavía queda mucho por investigar, la evidencia actual apoya que la dieta podría ser un factor modificable en las parejas que buscan embarazo.

Es sencillo: una buena adherencia a una alimentación diaria basada en cereales integrales, pescado, fruta, verdura y aceite de oliva parece no solo mejorar la salud general, sino aumentar la fecundidad. Otra razón por la que seguir una dieta mediterránea.

Quedaría pendiente tratar si este patrón dietético consigue mejorar la fertilidad del paciente varón, tema también muy estudiado que merecería otro capítulo al completo.

¿Crees que tienes problemas de fertilidad?

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