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Estrés y fertilidad

Estrés y fertilidad

28-10-2013

Tener hijos es considerado por la mayoría de las personas un objetivo esencial en la vida, por lo que no lograrlo puede ser causa de estrés. Pero, ¿puede a su vez el estrés causar problemas de fertilidad?

Aproximadamente un 20% de las parejas que consultan a especialistas acerca de sus problemas para conseguir el embarazo no tienen una causa fisiológica aparente que pueda explicar el problema, y estos factores desconocidos se han relacionado en muchas ocasiones con el estrés. Aunque no hay una razón médica universal, el frenético estilo de vida, el exceso de trabajo o la obsesión por tener hijos de forma inmediata pueden influir de forma directa en la fertilidad de las personas.

Según los datos, las mujeres con altos niveles de estrés y ansiedad pueden ovular hasta un 20% menos que una mujer en una situación normal o hacerlo de manera irregular, por lo que las posibilidades de que sus óvulos sean fecundados disminuyen notablemente. Por su parte, los hombres tampoco se libran, y es que el estrés puede influir negativamente en la calidad de su esperma al disminuir la producción de espermatozoides.

Pero como vemos, además de los cambios en el cuerpo, es evidente que la infertilidad constituye un problema con consecuencias emocionales muy importantes en la pareja, pues el hecho de no poder satisfacer una parcela tan importante para el desarrollo personal como es el deseo de tener hijos afecta de forma directa a todas las esferas de la vida. Al ver cómo se alteran los planes de futuro, autoestima o la vida de pareja podríamos caer en un círculo vicioso que no haría más que incrementar los problemas para lograr el embarazo.

Así pues, mejorar nuestra calidad de vida y poner a raya el estrés puede ser el primer paso en el camino para mejorar la fertilidad, ya sea de manera natural o a partir de tratamientos de reproducción asistida. En este sentido, un buen comienzo será siempre mantener una comunicación fluida con tu pareja o amigos, aceptando la situación y tomando medidas. Pero además, existen otras opciones que pueden ayudarte a reducir el estrés, como practicar algún deporte, yoga o meditación, buscar nuevas distracciones como ir al cine o leer, mejorar tus horas de sueño, dedicarte más tiempo a ti misma o fomentar tus relaciones sociales. Si no, también puedes plantearte acudir a terapias de grupo donde te ayudarán a controlar tus pensamientos y emociones.

Está demostrado que muchas parejas logran el embarazo tras la relajación que supone decidir descansar en la búsqueda. Así que, ¡relax, take it easy!

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