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Guía para una lactancia exitosa, consejos útiles y prácticos

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Guía para una lactancia exitosa, consejos útiles y prácticos
25 de marzo 2015
Guía para una lactancia exitosa, consejos útiles y prácticos

 ¿Sabías que la lactancia es el mejor medio para darle a tu bebé la nutrición que necesita, además de que fortalece el vínculo afectivo entre ustedes?

Sin duda, la leche materna aporta innumerables beneficios al desarrollo del recién nacido, sin embargo, el comienzo puede llegar a ser un poco complicado, lo que obliga a muchas mamás primerizas a darse por vencidas muy pronto. ¿Qué necesitas hacer para llevar a cabo una lactancia exitosa? ¿Cómo y por dónde empezar? ¡Nosotros te lo decimos!

Consejos básicos para una lactancia exitosa

Uno de los errores más comunes de las mujeres es creer que amamantar a sus bebés será algo instintivo y que podrán hacerlo en cuanto haya pasado el parto. Sin embargo, hay aspectos que debes saber, pues de eso dependerá que tengas una lactancia exitosa y que puedas alimentar a tu bebé desde las primeras horas de nacido.

Sujeta tu pecho formando una “C” con tu mano, es decir, el pulgar por encima de la areola y el resto de los dedos por debajo. Ofrece tu pezón a tu bebé realizando movimientos suaves para tocar sus labios –como haciéndole cosquillas-, para inducir el reflejo de búsqueda.

Tan pronto tu bebé abra la boca como si estuviera bostezando, debes acercarlo hacia tu pecho, introduciendo en su boca todo el pezón y toda la areola.

Si tu bebé empieza a succionar sin haber tomado la areola completamente, debes retirarlo y repetir los primeros dos pasos de este procedimiento. Con esto evitarás que succione únicamente la punta del pezón, lo que a la larga podría lastimarte.

¿Quieres llevar a cabo una lactancia exitos a? ¡Dile adiós a las dudas!

La lactancia es un tema alrededor del cual hay muchos mitos, miedos y dudas. Sin embargo, recuerda que la lactancia es un proceso natural dentro de la vida de la mujer, por lo que tu cuerpo está capacitado para poder amamantar a tu bebé. ¡No te desanimes ni te confundas! Entérate de la respuesta a algunas de las dudas más comunes:

Tener los pezones planos o invertidos no debe ser motivo de preocupación, pues el bebé no debe sujetarse del pezón, sino de la areola.

Es importante amamantar al recién nacido a libre demanda, es decir, darle toda la cantidad de leche que desee y no dejar pasar más de tres horas sin alimentarlo.

Aunque durante los primeros días después de haber iniciado la lactancia la producción de leche sea escasa, el calostro es suficiente para nutrir bien al recién nacido. Además, el estímulo de la succión hará que la glándula mamaria produzca la cantidad de leche que el bebé necesita.
La lactancia nocturna es indispensable para mantener el estímulo de tus pechos. De no hacerlo, podrías amanecer con los pechos congestionados y adoloridos.

Es muy importante que descanses lo más que puedas e intentes dormir mientras duerme tu bebé. El exceso de fatiga puede interferir y perturbar el desarrollo de la lactancia.

Recuerda que la mejor posición para amamantar a tu bebé es la que a ambos les resulte más cómoda. Algunas mujeres, por ejemplo, prefieren hacerlo sentadas, mientras que a otras les resulta más práctico hacerlo acostadas, apoyándose en un par de almohadas.

La producción de leche es permanente, así que deberás hacerla circular con regularidad y alimentar a tu bebé de ambos pechos.

El uso de jabones o desinfectantes para lavar la areola y el pezón es innecesario e inconveniente, ya que resecan la piel y pueden agrietarla, haciendo la lactancia difícil y dolorosa. Lavarte con agua templada a fría es más que suficiente.

Cada bebé es distinto, por lo que tú bebé podría tomar menos leche que otros niños, sin que esto signifique necesariamente que no se está nutriendo debidamente. Si después de los primeros días de nacido tu bebé está ensuciando de seis a ocho pañales diarios y defecando y orinando de forma correcta, esto significa que está recibiendo el alimento que necesita.

Pasar por una cesárea o no poder amamantar a tu bebé inmediatamente después de que haya nacido no anula la posibilidad de llevar a cabo una lactancia exitosa en el futuro.

 

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