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"Hombres y mujeres, dos maneras de afrontar los tratamientos de Reproducción Asistida", por la Dra. Valerie Vernaeve

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"Hombres y mujeres, dos maneras de afrontar los tratamientos de Reproducción Asistida", por la Dra. Valerie Vernaeve

Dra. Valérie Vernaeve

Directora Médica de la Clínica Eugin de Barcelona

http://www.eugin.es/

  

Para una pareja que no consigue el embarazo después de varios meses intentándolo, el primer paso a dar es buscar ayuda en los profesionales médicos.

A partir de este momento, se inicia un camino que en ocasiones puede llegar a ser duro y una fuente de estrés; un camino en el que la pareja tiene que hacer frente a un  problema de fertilidad y no siempre con un motivo ni origen claros. Se inician así  tratamientos de reproducción asistida que, probablemente, muy pronto darán como resultado el hijo deseado,  y en algunos casos, el camino hasta conseguir el objetivo puede ser largo. El soporte psicológico a la pareja dentro de las unidades de reproducción asistida es, por esta razón, algo fundamental para una asistencia multidisciplinar y la buena atención a los pacientes. 

1.- ¿Cómo afecta al hombre el diagnóstico de la infertilidad?

Cuando la dificultad para concebir viene determinada fundamentalmente por un problema del varón, la presión psicológica sobre éste es bastante importante.

Para muchos hombres, el hecho de no poder conseguir el embarazo en su pareja se asocia a la falta de masculinidad y virilidad. Esto daña principalmente su autoestima y provoca una presión que empeora su estado anímico y su deseo sexual. Algunos pueden vivir la infertilidad como algo humillante, por lo que no es extraño que mantengan el problema en secreto y prefieran no comentarlo. El sentimiento de culpabilidad puede aumentar cuando el hombre ve el tratamiento al que se tiene que someter la mujer: los controles y ciertas intervenciones médico-quirúrgicas que pueden llegar a ser molestas para ellas y en los que ellos no tienen una participación directa. 

Por todos estos factores, pueden deprimirse, pero lo intentan esconder para no mostrar debilidad, de manera que en muchas ocasiones evitan hablar del problema y se centran individualmente en otras actividades, como el trabajo o actividades lúdicas como el deporte. 

2.- ¿Cómo afecta a la mujer el diagnóstico de la infertilidad?

Llega un momento en la vida de la mujer donde, bien de forma instintiva o influenciada por el medio en el que vive, se plantea la maternidad. Algo que en principio debería ser fácil de conseguir, puede convertirse en fuente de tristeza cuando se diagnostica un problema de fertilidad. La idea de no poder tener hijos hace que pueda sentirse culpable, devaluada, incompetente e incompleta como mujer.

Su autoestima disminuye e incluso pueden aparecer dudas sobre la posibilidad de ser abandonada por su pareja debido a este problema.

Este sentimiento de inferioridad y de vacío se ve incrementado por la presión social, de la familia y de los amigos, pudiendo llegar al aislamiento social para evitar el encuentro con otras mujeres embarazadas o con hijos. Si el tiempo pasa y no consigue el embarazo, la tristeza se va incrementando y genera una falta de motivación en el trabajo o en otros ámbitos de la vida que hasta ahora no habían sido afectados. La mujer tiende a deprimirse más que el hombre y se siente mejor compartiendo sus miedos y sentimientos con las personas de su confianza. 

3.- ¿Por qué son los hombres reacios a hablar abiertamente del problema? 

El hombre tiende a ser más reservado a la hora de hablar del problema de fertilidad que padece la pareja. No tiene tanta necesidad de comunicarlo a su entorno. En los casos en los que la dificultad es fundamentalmente de origen masculino, el hombre prefiere no dar explicaciones y, de esta manera, evita sentirse avergonzado y humillado por su falta de “masculinidad”.

Cuando el problema no radica directamente en el hombre, éste sigue siendo mucho más reservado que la mujer. Lo que aparentemente puede ser interpretado como que el hombre parece estar ajeno al problema e incluso como que tiene falta de interés, en realidad se explica como una estrategia para proteger a la mujer de su propio dolor. A ello hay que añadir que muchos hombres no están educados para hablar de este tipo de temas y no saben cómo gestionar la situación. 

La pareja debe comprender que cada persona tiene una forma diferente de vivir el problema y que lo importante es que haya una buena comunicación que permita escucharse el uno al otro, exponer su dolor, sus miedos y sus necesidades. Hay que entender y aceptar la actitud del otro sin intentar cambiarla. 

4.- ¿Cómo puede apoyar el hombre a la mujer durante el tratamiento? 

El inicio del tratamiento médico representa uno de los momentos psicológicos más estresantes para la pareja. Todas las expectativas están puestas en tener una buena respuesta a la estimulación ovárica y/o endometrial y a que el ciclo evolucione correctamente. Para la mujer, aparte de las implicaciones psicológicas, se añaden las repercusiones físicas que conlleva el tener que administrarse diariamente una dosis de tratamiento hormonal externo. Tanto la vía de administración de la medicación (aguja subcutánea, inhalación, inyección intramuscular…) como el propio medicamento en sí, pueden generar cambios físicos y psicológicos que pueden desestabilizar emocionalmente a la paciente. Algunas pacientes sufren una gran labilidad emocional y se sienten inseguras sobre si la administración del tratamiento se está realizando correctamente. La mujer se centra en su cuerpo y cualquier síntoma que considere extraño le preocupa.

Los controles analíticos y ecográficos y, en algunos casos, la punción ovárica para la extracción de los ovocitos, constituyen una fuente de estrés físico y psicológico sobreañadido.

El papel del hombre aquí es muy importante, ya que su apoyo, acompañamiento y acercamiento a la mujer hacen que ella no se sienta sola ante el tratamiento. Ella es la que recibe la medicación físicamente pero, conceptualmente, es un tratamiento de la pareja. Es aconsejable que el hombre forme parte del proceso en todos los sentidos, tanto a la hora de preparar y administrar la medicación como en el momento de acompañarla, siempre que sea posible, a las visitas y procedimientos médico-quirúrgicos necesarios.

Después de todo este proceso, llega la espera del resultado. El test de embarazo (ya sea en orina o en sangre a través de la hormona Beta-HCG) implica estrés, desconfianza e incertidumbre, la mujer se siente insegura y ansiosa. Por este motivo, se considera la etapa más compleja e importante en la que la pareja debe permanecer unida. Sobre todo ante un resultado negativo, situación que en algunas ocasiones debilita y daña la vida de pareja y la vida en común. Por eso, si bien los inicios son importantes, también lo es finalizar los tratamientos en un buen clima de pareja, ya sea con o sin hijos. 

5.- ¿ Cuáles son las dudas más frecuentes planteadas en la consulta? ¿Plantean las mismas dudas los hombres y las mujeres? 

En el momento de iniciar un tratamiento de reproducción asistida, la pareja se plantea una serie de dudas que variarán principalmente en función de la técnica a realizar y, entre otras cosas, también según el miembro de la pareja que las plantea.

Los hombres suelen tener una mentalidad más analítica, racional y esquemática. Suelen hacer preguntas sobre los porcentajes de éxito de la técnica, número de intentos posibles y  esquema de pasos a seguir.

Las mujeres, por otro lado, son más sensitivas y emocionales y se preocupan más de los posibles efectos secundarios de la medicación y de la propia técnica, qué actitud deben llevar a cabo, qué cosas pueden ocurrir durante el tratamiento… 

En el caso concreto de los tratamientos de reproducción asistida en los que es necesaria la recepción de ovocitos o semen de donante, las dudas que podemos encontrar tanto en hombres como en mujeres, sobre todo en estas últimas, suelen afectar a si sentirán como propio al niño; o si deben informar o no al niño y sobre cómo y cuándo hacerlo; o bien si el hecho de informar podría afectar al desarrollo del niño.   

6.- ¿Cuál es el grado de convencimiento en hombres y mujeres a la hora de iniciar un tratamiento de fertilidad? 

El grado de convencimiento a la hora de comenzar un tratamiento de estas características depende mucho de cada pareja. Las características individuales de cada una de ellas se deben tener siempre en cuenta.

Uno de los factores más importantes es si existen hijos previos o no.  En los casos en que la pareja tiene un hijo previo en común, el grado de estrés de la pareja es menor y se vive el tratamiento de una manera más fácil y menos angustiosa.  

En algunos casos concretos, cuando uno de los dos miembros tiene un hijo fruto de una relación anterior (sobre todo cuando se trata del hombre) quizá el grado de convencimiento de éste es un poco menor pero, por norma general, las parejas que acuden a una clínica solicitando ayuda han pensado y madurado muy bien y con antelación este proyecto,  con lo cual ambos están igualmente implicados.

 

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