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Inseminación con semen de Banco: ¿en qué se basa la elección?

Inseminación con semen de Banco: ¿en qué se basa la elección?

 A la hora de optar por la maternidad en solitario, una de las cosas que más inquieta a las pacientes, incluso atemoriza, es sin duda la selección del candidato ideal. Para ella será fundamental que tengamos toda la información relativa a sus antecedentes familiares/personales  y una muestra suficiente como para poder ser congelada y descongelada.

Una de las claves para que funcionen las inseminaciones con semen de donante es tener a disposición un banco riguroso con protocolos establecidos en cuanto al reclutamiento y selección de donantes, así como un adecuado procesamiento, almacenaje y congelación del semen.
El principal objetivo de la selección de donantes de semen es asegurar el buen estado de salud de los mismos y de la calidad de la muestra.
 
La selección se hará en función de unos criterios relativos a la concentración espermática, movilidad y morfología en función de los criterios de la OMS
 
En relación con las características del donante debe tener entre 18-35 años por ley, y debe ser informado del carácter anónimo de la donación, así como de la ausencia de derechos sobre el hijo nacido.
 
La idoneidad del donante se establece mediante:
 
-Anamnesis familiar extensa y dirigida a detectar alguna enfermad genética y por lo tanto heredable.
-Estudio de enfermedades personales a través de un riguroso cuestionario para descartar cualquier patología.
-Estudio del semen y cultivo del mismo.
-Analítica de sangre, dónde se debe analizar: serologías: VHC, VIH y sífilis; grupo sanguíneo y Rh; cariotipo.
-Características físicas.
-Perfil psicológico.
 
Desde 2014 la selección de donantes puede comprender además un test de compatibilidad genética. Para ello se realiza, en este caso a la paciente, el test que comprende el análisis  de 549 enfermedades recesivas  y así averiguar cuáles son las que porta (se estima que somos portadores de 5 mutaciones recesivas), para condicionar la elección de un donante sin las mismas alteraciones, y así evitar el padecimiento de estas enfermedades recesivas en el futuro recién nacido.
 
 Esto ha supuesto sin duda un gran paso a la hora de los criterios de selección y afinar en la medida de lo posible en la elección del mejor candidato en términos de salud en el recién nacido.
 
 
 
Susana Rabadán Sevilla y Ana Isabel Barrio Pedraza, IVI Madrid

 

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