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Anatomía y fisiología de la fecundación
Ciclo menstrual

A lo largo de toda su vida reproductiva, una mujer tiene aproximadamente unos 500 ciclos menstruales. Cada ciclo tiene una duración promedio de 28 días, aunque es frecuente que haya variaciones de entre 23 y 45 días.

El ciclo menstrual se compone de 2 fases: folicular y lútea. La ovulación marca el final de una fase y el inicio de la siguiente.

  1. Durante la primera fase (folicular), la hipófisis segrega la hormona folículoestimulante (FSH), que actúa sobre los ovarios, desarrollando los folículos (entre 10 y 40 de media por ciclo. Estos folículos a su vez segregan otra hormona: el estradiol. El estradiol actúa sobre el hipotálamo provocando la liberación de la hormona luteinizante humana (LH) que completa la maduración del folículo cuando este ha alcanzado entre 18 y 22 mm (folículo maduro o pre-ovulatorio), que se romperá liberando al óvulo (ovulación). En esta fase folicular, el endometrio (capa interna del útero) comienza a prepararse para recibir el óvulo fecundado, al tiempo que el cuello del útero segrega grandes cantidades de moco para facilitar el viaje de los espermatozoides para su encuentro con el óvulo.

  2. Ciclo menstrual
    Ciclo menstrual
  3. El momento de la ovulación dura un máximo de 48 horas, tiempo durante el cual el óvulo debe ser fecundado. De no ser así, en las horas siguientes, el óvulo es reabsorbido por otras células a nivel de la trompa de Falopio.

  4. La segunda fase del ciclo menstrual (fase lútea), que sigue a la ovulación, se caracteriza por la aparición del cuerpo amarillo (tejido rico en colesterol en la zona del folículo por donde se expulsó el óvulo). Este tejido comienza a sintetizar grandes cantidades de Progesterona, cuya función principal es la de preparar al endometrio para nutrir al huevo fecundado hasta que este último pueda seguir creciendo a expensas de la sangre materna a través de la placenta. También la Progesterona estimula que el cuello del útero segregue un moco más espeso que impide la entrada en el útero de gérmenes que puedan afectar al huevo en crecimiento. De no producirse la fecundación el cuerpo amarillo va involucionando, al tiempo que los niveles de estrógenos y progesterona caen abruptamente. En aproximadamente 10 días aparece el sangrado menstrual, que es consecuencia de la caída en la producción de las hormonas ováricas. Se dará comienzo entonces, a un nuevo ciclo, y a una nueva posibilidad de generar otra vida.

Si el óvulo es fecundado, las células que van a transformarse más adelante en la placenta empiezan a segregar la hormona gonadotropina coriónica (hCG), que, detectada en la sangre u orina materna, confirma el embarazo (prueba de embarazo en sangre u orina). La hCG permite que el cuerpo amarillo produzca grandes cantidades de Progesterona, necesaria para que el endometrio pueda nutrir al huevo fecundado hasta que éste lo consiga a través de la sangre proveniente de la placenta. El cuerpo amarillo es fundamental durante las primeras 10 semanas para el mantenimiento de la gestación.

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Fecha de última actualización: Abril 2013