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El psicólogo, una pieza clave durante el tratamiento, por la Dra. Valérie Vernaeve y Dolores Cirera

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El psicólogo, una pieza clave durante el tratamiento, por la Dra. Valérie Vernaeve y Dolores Cirera

¿Es obligatoria la evaluación psicológica de los donantes? ¿Es necesaria o recomendable la evaluación psicológica de los pacientes?

La asistencia psicológica en los centros de fertilidad se instauró en España de forma obligatoria para los donantes (tanto de semen como de óvulos) a partir de la ley 14/de mayo de 2006.
Desde ese momento, todos los centros de fertilidad deben contar con un psicólogo encargado de realizar una entrevista psicológica para determinar la capacitación de una persona antes de donar sus óvulos o su semen con fines reproductivos.
Sin embargo, en lo relativo a las personas que están realizando un tratamiento para recibir una donación (óvulos o semen) no existe ninguna ley que establezca como obligatorio una entrevista o seguimiento psicológico.
Por otra parte, los datos procedentes de estudios recientes señalan que los tratamientos de reproducción asistida pueden conllevar un fuerte impacto emocional en las personas que los realizan y que, en algunos casos, requieren la asistencia y el seguimiento por profesionales de la salud mental. No obstante, no debemos considerar esto último como algo extraño ni patológico; al igual que hay pacientes que necesitan hormonas para ovular, hay personas que requieren este tipo acompañamiento para poder sobrellevar mejor todo el proceso al que se enfrentan.
En la actualidad, la mayoría de clínicas especializadas en el campo de la reproducción humana asistida, cuentan con un equipo de psicólogos especialistas que ofrecen apoyo emocional, tanto al inicio, como durante el transcurso del tratamiento.

¿Existe un perfil psicológico propio en los pacientes que realizan tratamientos de reproducción asistida?

Ante todo debemos tener claro que el perfil o las características psicológicas de los pacientes no condicionan el resultado de los tratamientos en lo que a la tasa de embarazo se refiere.
Sin embargo, a cada persona le influyen una serie de variables personales que facilitarán o entorpecerán que el proceso de la técnica reproductiva se desarrolle de una manera natural y mínimamente traumática.
Algunas de estas variables pueden estar marcadas por agentes externos como el momento de recibir la noticia de la infertilidad, el número de intentos fallidos previos, el apoyo del entorno (familia, amigos, médico) o, entre otros, el significado que tenga la maternidad para cada uno.
Es frecuente encontrar de forma bastante generalizada, sentimientos encontrados en el aspecto emocional; es decir, por un lado, la pareja deposita grandes expectativas, ilusión y esperanza en llevar a término un embarazo que se hace esperar y, por otro lado, es notable la incertidumbre y la ansiedad al iniciar este recorrido que en muchas ocasiones desembocará en miedo del resultado, sobretodo en aquellos casos en los que ha habido tratamientos precedentes sin éxito.


¿Cuáles son las herramientas de trabajo de las que dispone un psicólogo para poder ayudar a los pacientes?

El recurso principal del que se vale el psicólogo es una escucha experta y detallada para recoger todos aquellos aspectos relevantes que puedan ayudar en la evolución de la paciente.
De hecho, las sesiones psicólogicas se caracterizan por permitir a la paciente que disponga de un espacio en el que depositar y elaborar sentimientos contradictorios con los que se puede encontrar a lo largo de un tratamiento de reproducción asistida y que son los causantes de su malestar. Es frecuente que los pacientes nos comenten: “deseo mucho este embarazo pero no sé qué más puedo hacer”, “creo que no lo conseguiré nunca a pesar de todos mis esfuerzos” “ser padre es mi mayor ilusión, no soporto pensar que no alcanzaré mi sueño”…
Al mismo tiempo, la principal tarea del psicólogo es acompañar y orientar a la paciente en la identificación y búsqueda de estos sentimientos, que a menudo resulta ardua y costosa. De este modo, los pacientes elaboran sus propias herramientas para afrontar las diferentes etapas de su tratamiento.


¿Cuáles son los momentos del tratamiento en los que se requiere con mayor frecuencia la intervención psicológica?

Para muchas mujeres o parejas, el recorrido en una clínica de reproducción asistida puede ser largo y estresante y, sin embargo, a otras les costará afortunadamente menos tiempo de lo esperado. No obstante, en la mayoría de los casos se pueden aislar varios momentos en los que el estrés y la ansiedad llegan a su pico más alto.
Un momento crucial podría ser el de la toma de decisión, sobre todo en aquellos casos en los que la recomendación médica es cambiar de técnica; por ejemplo, pasar de una técnica donde se utilicen óvulos y semen propios a otra donde haya que utilizar los de un donante. Este hecho implica enfrentarse al duelo de la maternidad genética y su elaboración no siempre es fácil.
Por otro lado, la espera del resultado es un momento delicado ya que se vive con mucha impaciencia, miedo y ansiedad. Algunas pacientes pueden llegar a sentirse abandonadas si no se les acompaña adecuadamente.
Una tercera fase que podría necesitar de la ayuda de un psicólogo sería el momento de conocer que el resultado de la prueba de embarazo ha sido negativo. Sentimientos de frustración, culpa, incapacidad, se mezclan con sensaciones de pérdida de control de la situación, desesperanza. En consulta, hemos llegado a escuchar testimonios como “el mundo se me vino abajo”.

¿Cuáles son los aspectos más complejos en el acompañamiento psicológico de las pacientes?

Uno de los aspectos más difíciles para las pacientes de reproducción asistida es, según denominamos los psicólogos en sentido figurativo, enfrentarse al duelo en términos de maternidad. Existe ‘el duelo de una maternidad genética’ -antes de acceder a la donación de gametos-, el duelo tras un intento fallido, o el duelo de la maternidad en sí misma.
Entre ellos, el duelo por un deseo de maternidad no cumplido es el más complejo de todos, ya que no se albergan más opciones ni esperanzas de concebir este hijo tan deseado. El tiempo y el esfuerzo personal son aspectos que siempre son necesarios para atravesar esta fase y superarla en las mejores condiciones.
Para estas mujeres o parejas se abre entonces una puerta que antes no contemplaban: la adopción. Sin embrago muchas de ellas elegirán centrarse en nuevos proyectos ya sean laborales o personales, gracias a los cuales recuperarán la ilusión y las ganas de avanzar y contemplarán que, la vida sin hijos, es otra opción posible de vida.

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