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Radiografías en el embarazo

Radiografías en el embarazo

08-06-2015

 En este post hablaremos sobre la realidad de las radiografías durante la gestación, ya que tanto la población general como los profesionales sanitarios recomiendan no someter a las embarazadas a ningún tipo de radiación durante el embarazo. Sin embargo, la realidad es que el riesgo va asociado de forma proporcional a la dosis de radiación absorbida, así como a la zona en la que se impartan los rayos.

En general se aconseja a la mujer que no se exponga a Rayos X desde el momento en que pueda creer que está embarazada, aunque está demostrado que debe haber una exposición importante a Rayos X para que pueda afectar la salud embrionaria. Se recomienda posponer las pruebas radiológicas hasta después de haber dado a luz y sólo realizar aquellas que sean imprescindibles y con una correcta protección de plomo en el abdomen.

La dosis de radiación considerada de riesgo es de 10 rads (unidad de medida de la radiación absorbida), así que teniendo en cuenta que una radiografía de abdomen te expone a dosis muy bajas (0,29 rads), si se considera preciso se podría realizar alguna radiografía durante este periodo. No obstante, también es importante tener en cuenta que los riesgos para el bebé dependen de la semana de embarazo en la que se realice la radiografía.

Las radiaciones se pueden utilizar con distintos fines:

  • Como proceso diagnóstico: en estos casos las radiaciones son muy bajas, por lo que se pueden usar durante el embarazo, pero siempre aplicando la dosis mínima eficaz.
  • En casos de medicina nuclear: depende del tipo de elementos radiactivos utilizados, pues unos podrían suponer un riesgo para el embrión y feto, pero otros, como los que utilizan los elementos radiactivos de periodo corto, como el tecnecio 99 (Tc-99m), no implican dosis altas para el feto.
  • Como proceso terapéutico: en estos casos se suelen alcanzar dosis muy altas, por lo que están contraindicados durante el embarazo. No obstante, si peligra la vida de la madre, se debe hacer una valoración conjunta entre la pareja y los médicos que la atienden.

Por tanto, es imprescindible que siempre que una mujer piense que pueda estar embarazada lo informe al médico y se eviten situaciones de riesgo innecesarias. Además, y para mayor tranquilidad, si la radiografía es en brazos-piernas o parte superior del cuerpo, se debe proteger el abdomen con un mandil de plomo. Una vez que haya terminado la radiación, conviene preguntar al médico cuál ha sido la radiación que ha llegado al útero.

Julia Ramos, Ginecóloga Especialista en Reproducción Asistida.

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