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La relación médico paciente en las clínica de Reproducción Asistida, por la Dra. Valérie Vernaeve y Dolores Cirera

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La relación médico paciente en las clínica de Reproducción Asistida, por la Dra. Valérie Vernaeve y Dolores Cirera

Cuando una pareja o mujer sola decide acudir a un centro de reproducción asistida en busca de una solución para su dificultad reproductiva, inicia un camino que en la mayoría de los casos es emocionalmente muy costoso. Tanto el diagnóstico, en un primer término, como los tratamientos a posteriori, pueden llegar a representar una importante fuente de estrés.

Por este motivo, una buena relación médico-paciente es esencial en todo el proceso, desde la primera visita, cuando se inicia y establece esta relación, hasta el final del tratamiento de fertilidad. Una buena acogida, sentirse cómodo, en un contexto de confianza, bien entendido y atendido profesionalmente, puede facilitar que todo el proceso se realice de la manera más positiva posible, independientemente de cuál sea el resultado final.

El paciente necesita percibir que se le tiene en cuenta, que está siendo escuchado y comprendido por el profesional; de este modo, se sentirá copartícipe de las decisiones y del proceso que está emprendiendo. Para ello, es crucial una buena comunicación médico-paciente, que será básica no sólo para que el profesional médico obtenga la información necesaria para resolver su caso sino para que el paciente perciba que está recibiendo una atención integral.

Si un médico logra identificar y entender los problemas importantes de sus pacientes, éstos se mostrarán más satisfechos con la atención recibida. En el momento que el paciente percibe que está siendo entendido y acogido se consigue una mayor adherencia al tratamiento y una menor tasa de abandono del mismo. El profesional médico, como consecuencia, se sentirá reforzado en su actividad y el paciente percibirá que el médico también agradece el poder desarrollar su labor en un ambiente de confianza mutua.

La empatía o habilidad para darse cuenta de lo que están sintiendo las otras personas y ser capaces de ponerse en su lugar, es la piedra angular sobre la que se debe basar la relación médico-paciente.

La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se apoya la empatía, puesto que cuanto más abiertos estemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra habilidad en el reconocimiento y comprensión de los sentimientos de los demás. La buena relación médico-paciente se sustenta sobre el trabajo de los profesionales de la salud en esta habilidad hasta ser capaces de ponerse en el lugar del otro.

Todos los que estamos en contacto con pacientes debemos ser capaces no sólo de escuchar, sino también de hacernos oír. Esto implica que trabajemos la atención al paciente, centrándonos en la relación y en el reconocimiento de que la relación médico-paciente es un factor significativo e importante para el buen curso de cualquier tratamiento o proceso.

Partimos de la idea de que la empatía es una habilidad básica de la comunicación entre las personas y que, mejorándola o potenciándola en los profesionales médicos, podríamos conseguir un mejor entendimiento y relación entre el médico y el paciente.

Para medir hasta qué punto es importante la empatía en la relación médico-paciente, en nuestra clínica diseñamos y desarrollamos recientemente un estudio, cuyo objetivo final era conocer qué efectos producía una formación en habilidades empáticas en médicos de reproducción asistida.

Nos centramos en 5 aspectos fundamentales en el desarrollo de una primera visita médica y que fueron valorados por los pacientes, respondiendo a un cuestionario, en función a la satisfacción percibida. Los aspectos sobre los que se preguntaba a los pacientes fueron la calidad de la información facilitada por el médico, la dinámica de la visita, el tiempo que se le había dedicado al paciente, la interacción entre el médico-paciente y, finalmente, la profesionalidad del clínico.

Tras un análisis estadístico comparativo entre la satisfacción percibida por los pacientes antes y después de la formación en habilidades empáticas a los médicos, los resultados demostraron que esta formación aumentaba significativamente la satisfacción de los pacientes de forma global y reducía el porcentaje de pacientes poco satisfechos. De esta manera, quedó demostrado que tras formar a los médicos en el uso de la empatía, los pacientes expresaban una percepción más satisfactoria en relación a los 5 ítems (información, dinámica, tiempo, interacción y profesionalidad) durante su primera visita médica, disminuyendo a su vez el número de pacientes con menor satisfacción.

 

 

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