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Respuestas a las mil dudas de los padres primerizos

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Respuestas a las mil dudas de los padres primerizos
20 de noviembre 2010

Una vez superado el embarazo, los padres se enfrentan a un sinfín de preguntas. Los primeros días con el bebé se afrontan con emoción y felicidad, pero también constituyen una etapa caracterizada por la inseguridad y la preocupación constantes.

Tener un hijo es una de las decisiones más importantes para una pareja. Tras superar los nueve meses de la etapa de gestación, los padres deben enfrentarse a los miedos e incertidumbres que se crean cuando salen del hospital junto a su bebé.

Es importante que el padre y la madre conozcan una serie de consejos que ayudarán a que el recién nacido crezca sano. Una de las dudas que asalta a la mayoría de las madres es cada cuántas horas deben alimentar al recién nacido. Al respecto, la matrona vocal del Consejo Nacional de Enfermería, María José Espinaco, afirma que “no existe una regla sobre cuándo amamantar al bebé. Lo importante es que cada vez que lo pida se le dé de mamar”.
Un bebé recién nacido parece tan frágil que muchas familias, y en especial los papás, sienten temor de cogerle en brazos. Temen hacerle daño o que pudiera escurrirse entre las manos. Por eso, hay que tener especial cuidado a la hora de hacerlo. “Una buena forma de sujetarle es poner una mano en su cabeza y otra en el trasero” afirma María José.

Los bebés recién nacidos también se pueden familiarizar con el baño desde el primer día. De hecho, les encanta el agua, ya que les recuerda al ambiente en el que se desarrollaron durante nueve meses.

En cuanto al cordón umbilical, Espinaco afirma que “la mayoría de los padres evitan bañar a su pequeño para que éste no se moje; sin embargo, si se hace con delicadeza y se seca bien la zona no pasa nada”.

Carlos Marina, pediatra y profesor de la Universidad Europea de Madrid, afirma que “es importante que tras el baño los padres desinfecten con betadine o con un antiséptico suave la zona. El cuidado debe realizarse durante un plazo de 10 a 25 días”.

Lo normal es que los niños al principio duerman mucho tiempo, “pueden llegar a dormir hasta 20 horas; aunque de forma intermitente, ya que necesitan comer a menudo. Es por ello por lo que cada tres o cuatro horas suelen despertarse para que la madre les dé la toma correspondiente. Lo primero que hace el pequeño es mirar a su alrededor para ver si le hacen caso; si no es así, comenzará a introducir sus dedos en la boca, y por último, si ve que no ha llamado la atención llorará para que alguien le dé de comer”, explica la vocal del Consejo Nacional de Enfermería.

Hace algunos años se creía que la mejor postura para que durmiera el bebé era boca abajo. Sin embargo, con el tiempo se ha descubierto todo lo contrario “Es importantísimo que el que el bebé duerma boca arriba para evitar la muerte súbita. De hecho, en España han fallecido por esta causa en los últimos tiempos una media de 80 niños menores de un año. Por ello, para dormir a su pequeño deben ponerle boca arriba”, insiste Carlos Marina.


La importancia del cariño

Después de nacer, el niño no sólo necesita alimentos y cuidados; también requiere establecer un vínculo afectivo que influirá en su desarrollo emocional, social e intelectual.

La unión afectiva se desarrolla como consecuencia de las repuestas de los padres ante las conductas innatas del niño. Desde que nace el bebé interactúa con los padres a través del contacto piel a piel, las miradas o la lactancia. «Establecer un vínculo afectivo con el niño desde el momento en que nace es vital. Todas las madres deberían pedir a las matronas que en el momento de dar a luz, antes de llevarse al niño para limpiarlo, la pusieran junto a su pecho. Se crea un vínculo especial indescriptible al tener junto a ti a ese bebé que has llevado durante tanto tiempo dentro de ti», afirma Isabel Menéndez Benavente, experta en psicología infantil.

En cuanto a la función del padre durante los primeros meses de vida del bebé, Benavente considera que “es una figura importante; aunque no pueda desempeñar las mismas funciones que la madre. Debe acompañar a su mujer y colaborar en el cuidado del bebé. Pero tiene que ser consciente de que es probable que la mujer durante un tiempo tenga como prioridad a su bebé y desatienda en cierto modo a su pareja. Si las relaciones sexuales disminuyen no debe preocuparse, ya que es algo normal. Al fin y al cabo, existe un instinto maternal que hace que las madres se vuelquen con su pequeño. Además, hay que tener en cuenta el cansancio que implica e dar el pecho. Con el tiempo, todo volverá a su lugar”.

Fuente: La Razón 20/11/2010
 

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