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Signos y síntomas de implantación embrionaria

Signos y síntomas de implantación embrionaria

28-08-2017

Al anidar un embrión en la cavidad uterina, tanto si se produce con una gestación espontánea como con una gestación tras un tratamiento de fertilidad, surgen ciertos síntomas característicos, aunque estos no siempre suceden. Quizás, la frecuencia de aparición sea mayor en aquellas mujeres que han logrado el embarazo tras un tratamiento, ya que conocen exactamente el posible momento de la concepción y están más alerta ante los cambios. Así en este post me centraré en la experiencia de las pacientes con las que trabajamos y la clínica por la que nos consultan habitualmente.

Tras transferir el embrión en la cavidad uterina o bien tras llevar a cabo una inseminación artificial, debemos de esperar aproximadamente un par de semanas antes del test de embarazo. En este periodo de tiempo, las emociones suelen ser muy intensas y la sospecha del mínimo síntoma nos produce inquietud. Estos son los más habituales.

1º) Leves sangrados: Tras la implantación embrionaria, puede ocurrir un ligero manchado, generalmente casi imperceptible y de duración incierta. A veces nos lo refieren como sólo una gota de sangre y en otras puede llegar a confundirse hasta con una menstruación. Se produce en las primeras semanas de gestación, momento en el cual el útero está muy irrigado y sangra con facilidad. Al adherirse el embrión en la pared del útero se rompen pequeñas venas y arterias que irrigan normalmente el endometrio, provocando un sangrado. Esto ocurre entre los seis y los diez días después de la fecundación, período que concuerda con la fecha esperada para la menstruación, por lo que se suele confundir con su llegada. Pensad que de forma natural, tras la ovulación se produce la fecundación en la zona distal de las trompas de Falopio a las escasas horas y posteriormente el embrión, tarda unos seis días en llegar de nuevo a la cavidad uterina para anidar. Esto no ocurre así cuando transferimos un embrión en un ciclo de Fecundación in vitro (FIV), ya que cada vez son más las clínicas que transferimos cuando el embrión tiene entre cinco y seis días de desarrollo y ha cumplido con toda su evolución, lo que implica que en horas anidará.

2º) Molestias y aumento del tamaño de las mamas: este síntoma es muy frecuente y secundario al cambio hormonal que originan las hormonas presentes en el embarazo.

3º) Molestias hipogástricas similares a las que padecemos durante la menstruación, es decir, dolor en la zona pélvica.

4º) Las mujeres pueden referir sensación de náuseas y acidez de estómago, pero estos síntomas son más frecuentes a medida que avanzamos en el embarazo, generalmente a partir de la sexta semana de gestación.

5º) Se incrementa la necesidad de orinar, este hecho es secundario al aumento de la concentración de la progesterona sérica.

6º)Aumenta el cansancio y el sueño también secundario a la subida de progesterona, y hay pacientes que nos refieren un cambio de ritmo del sueño, padeciendo insomnio nocturno y somnolencia diurna.

7º) Es curiosa la intolerancia hacia algunos olores, pues se desarrolla intensamente el sentido del olfato y algunos olores normales pasan a resultar excesivos y desagradables.

8º) Los cambios en el hábito intestinal también son muy frecuentes, siendo el estreñimiento un síntoma de consulta habitual, en tales casos recomendamos ingesta abundante de líquidos y dieta rica en fibra.
Quizá parezca que todos estos cambios pueden suponer un trastorno en nuestra vida, pero en general suelen ser bien tolerados probablemente gracias a la ilusión que supone entrar en esta nueva y deseada etapa.

 

 

Julia Ramos, ginecóloga especialista en Reproducción Asistida en la clínica IVI Sevilla.

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