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Tiroides y fertilidad

Tiroides y fertilidad

 26-06-2018

 

La importancia de este post radica en que las enfermedades tiroideas se consideran la segunda afectación endocrina más frecuente en mujeres en edad reproductiva. Las disfunciones del tiroides pueden afectar tanto a la fertilidad de la mujer como al transcurso del embarazo y la salud materno-fetal. Por lo tanto, un correcto metabolismo tiroideo es fundamental para llevar a cabo una gestación sin riesgos.

Así, podemos diferenciar dos problemas principales: un exceso de hormonas tiroideas, lo que ocasiona una patología denominada hipertiroidismo o por el contrario, descenso de dichas hormonas, denominado hipotiroidismo, patología en la que nos centraremos, ya que, un déficit de hormonas tiroideas mantenido podría ocasionar en el feto déficit de desarrollo motor y cognitivo.

Para una adecuada función del eje tiroideo, es imprescindible un aporte adecuado del sustrato necesario para la producción de las hormonas tiroideas, el yodo. Los requerimientos diarios de yodo se estiman en una mujer gestante y durante la lactancia son de unos 250 µg/día. Los alimentos ricos en yodo son los pescados del mar, mariscos y la sal yodada. Si se valora que la ingesta de yodo está siendo insuficiente, debemos hacer hincapié en cambios de hábitos alimenticios así como indicar complementos alimenticios que lo contengan. Hoy en día, prácticamente todos los complejos vitamínicos que toman las embarazadas, están enriquecidos con yodo. Durante la gestación, están establecidos niveles de vigilancia exhaustivos mediante controles analíticos para informarnos del correcto funcionamiento de la glándula tiroides.

El hipotiroidismo se debe sospechar ante unos niveles de TSH (hormona tiroestimulante) disminuidos acompañados o no de sintomatología clínica. Se estima que dos tercios de las pacientes son sintomáticas y un tercio es asintomática. Los síntomas clásicos del hipotiroidismo consisten en una “reducción de la actividad metabólica”. Por ello, se asocia cansancio, estreñimiento, intolerancia al frío, calambres musculares, caída del cabello, piel seca, reflejos tendinosos con fase de reposo prolongada y síndrome del túnel carpiano. En muchas ocasiones es difícil diagnosticar el cuadro debido al hipermetabolismo que supone el embarazo “per se”.

Los problemas de fertilidad también están incrementados en las pacientes con hipotiroidismo. Las mujeres suelen asociar cuadros de amenorrea (falta de menstruaciones espontáneas) por alteraciones en la ovulación.

La confirmación diagnóstica se realiza mediante analítica sanguínea y la sintomatología de la paciente, si es que ésta la presentase. En este apartado debo hacer una puntualización importante, ya que me ocurre con frecuencia en consulta, y es que hay que saber interpretar los valores analíticos según el momento en el que se encuentre nuestra paciente. Así, aunque los límites de referencia generales de la TSH se encuentren entre 0,3 -4,9 mUI/L, en pacientes que se van a realizar un tratamiento de fertilidad y aquellas que estén en las primeras 12 semanas de gestación, los valores adecuados deben oscilar entre 0,1-2,5 mUI/L. En el segundo trimestre de gestación, los valores adecuados están entre 0,2-3mUI/L y en el tercer trimestre entre 0,3-3mUI/L.
El tratamiento de elección en pacientes con hipotiroidismo es la toma de hormonas tiroideas. La administración de tiroxina reestablece la función menstrual y las alteraciones hormonales a los 3-6 meses de tratamiento. Debemos de hacer un control analítico y medir la TSH cada 4 semanas para valorar el ajuste de dosis.

La administración de tiroxina es un tratamiento seguro durante toda la gestación. Los requerimientos de dicha hormona, suelen incrementarse hasta después del parto momento en el que se debe volver a la dosis preconcepcional y valorar tras 6 semanas el nuevo ajuste de dosis. A pesar de la concienciación que tenemos actualmente sobre el daño que origina una disfunción tiroidea en la evolución adecuada del embarazo y en el recién nacido, no todas las gestantes están bien controladas, por lo que tras el nacimiento del bebé, se realiza por protocolo clínico un test de detección precoz de posible hipotiroidismo neonatal, lo que todos conocemos como la “Prueba del talón”.

Espero haber aclarado un poquito más sobre este tema. Es importante tenerlo presente, para no dudar en consultar a nuestro especialista de referencia si detectamos algún síntoma y por supuesto, no dejar de hacernos los controles indicados durante todo el embarazo.

 

Julia Ramos, ginecóloga especialista en Reproducción Asistida en la clínica IVI Sevilla. 

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