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Trabajo y maternidad, ¿es la conciliación una utopía?

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Trabajo y maternidad, ¿es la conciliación una utopía?

La incorporación de las mujeres a la vida laboral en las últimas décadas ha supuesto transformaciones sustanciales en la vida familiar.

La condición de ser madre trabajadora en la mayoría de los casos supone una auténtica heroicidad ya que las estructuras de las empresas y de la propia comunidad no se han modificado al mismo ritmo de las necesidades que precisan estas nuevas circunstancias.

Trabajo y maternidad en cifras

En una encuesta reciente realizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con entrevistas a 9.767 mujeres se refleja esta situación:

  • El 60% de las mujeres afirma que tener hijos es un obstáculo para la vida profesional. Las más conscientes de ello parecen ser las mujeres de 30 a 39 años.
  • El 28% de las mujeres profesionalmente activas que han tenido hijos aseguran que se ven obligadas a reducir su actividad.
  • El 28% tiene que interrumpir su trabajo, al menos durante un año.
  • El 21% cree que la maternidad limita sus oportunidades de promoción en el empleo.
  • Un 8,2% sostiene que por ser madre sufre discriminación laboral.
  • El 18% manifiesta que deja definitivamente de trabajar por su maternidad.

En este mismo estudio se concluye que el 70% de las encuestadas cree que el modelo ideal de convivencia familiar es aquel en el que ambos cónyuges tienen un trabajo de similar dedicación y se reparten por igual el cuidado de los hijos y las tareas de la casa. Pero solo un 47% dice que vive en una familia de esas características.

En España, se ha elevado la tasa de empleo femenino hasta el 53,2% (en Suecia y Dinamarca superan el 70% y la media europea está en el 57,3%). En esos países en los que el empleo femenino es muy alto, la tasa de fecundidad (número de hijos por mujer) es de 1,80, muy por encima de la de España, 1,54.

Otro aspecto importante a destacar es que el retraso de la maternidad está muy condicionado a la carrera profesional y, por tanto, al nivel educativo de las mujeres. La edad media a la que las féminas que ahora tienen de 35 a 39 años y estudios superiores han tenido su primer hijo es de 33,5. Sin embargo, las que tienen estudios medios retrasan la maternidad hasta los 28 años.

En otro estudio reciente se analizan las diferentes prioridades en estos aspectos, entre el hombre y la mujer.

  • El pasado año 2010, 17.888 madrileñas abandonaron su carrera laboral tras ser madres para dedicarse al cuidado de los niños. Sin embargo, sólo 1.248 hombres aparcaron su oficio.
  • Al 20,7% de las mujeres encuestadas lo que más les importa es la compatibilidad con la familia, pero solo al 9,4% del género masculino le importa este motivo, más preocupados por el sueldo (el 31,6%).
  • Otra opción para no abandonar la vida profesional definitivamente es la excedencia (el 95% de las que se cogen por cuidado de hijos son pedidas por mujeres) y la jornada parcial (un 14% se toman por este motivo), hechos poco frecuente en los hombres.
  • Además, cada vez más personas solicitan permisos de maternidad (o de paternidad), aunque el 98% siguen siendo mujeres.

En esta misma encuesta se valora también el 'mobbing maternal', un aspecto desgraciadamente muy actual. De hecho, 9 de cada 10 mujeres embarazadas en España lo sufre en su ámbito laboral y el 25% son despedidas por esta causa. La gestación, la baja por maternidad, la reducción de jornada y el planteamiento de querer tener familia repercuten negativamente en la renovación del contrato laboral y en la contratación de estas mujeres entre el 25% y el 80% de los casos.

Protección de la maternidad y Organización Internacional del Trabajo

La necesidad de conciliación laboral y familiar ha sido ya planteada a nivel internacional y comunitario como una condición vinculada de forma inequívoca a la nueva realidad social.

La protección de la maternidad de las mujeres en el trabajo ha tenido una importancia fundamental para la Organización Internacional del Trabajo (OIT) desde su fundación en 1919. La organización, en un informe, brinda una protección de la maternidad a las mujeres cuando su vida laboral coincide con su edad de procrear.

Por suerte, en los últimos años han aumentando las medidas que garantizan la igualdad entre hombres y mujeres y que protegen cada vez más el derecho a la maternidad: horarios de entrada y salida más racionales y flexibles; permisos de maternidad remunerados y días de permiso por paternidad; horas para la lactancia; apertura de guarderías próximas o en los mismos centros de trabajo; además de las ayudas económicas del estado por tener hijos.

Pero lamentablemente estas ventajas no han conseguido resolver el problema fundamental que experimentan la mayoría de las trabajadoras (si no todas) en algún momento de sus vidas profesionales: la desigualdad de trato en el empleo a causa de su función procreadora.

Esta discriminación se hace más aguda porque cada vez hay más mujeres que pasan una gran parte de su vida en un empleo asalariado.
El tópico de que los hombres mantienen a las mujeres y a los niños está actualmente superado, y en todo el mundo la mayoría de los hogares depende ya de dos sueldos para conseguir un nivel de vida adecuado. En muchos países, los ingresos de las mujeres resultan fundamentales para la supervivencia de las familias.
Ciertamente, el fortalecimiento de los derechos laborales para evitar los despidos por causa de embarazo y para asegurar que los permisos por maternidad no conduzcan a una terminación discriminatoria de la relación profesional se considera un elemento fundamental de la protección de la maternidad.
Por tanto, y a modo de conclusión, podemos resaltar que el deseo de ser madre de la mujer no ha variado a pesar de que la realidad refleje que a más estudios, más trabajo, mayor retraso en la maternidad y, en definitiva, menos hijos.

No es un descubrimiento que la maternidad sea una dificultad para la vida laboral, como también lo es para la vida social, deportiva, etc. Pero, a pesar de estos datos tan poco alentadores, aquellas personas que sí desean conciliar profesión e hijos, deben saber que con organización y un trabajo flexible es posible conseguirlo.

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