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Tratamiento de fertilidad: ¿empezar antes o después del verano? Por la Dra. Julia Ramos

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Tratamiento de fertilidad: ¿empezar antes o después del verano? Por la Dra. Julia Ramos

Si estás pensando en realizar un tratamiento de fertilidad, ¿te has planteado aprovechar las vacaciones de verano para ello? En este post vamos a valorar los pros y contras de realizar un tratamiento de fertilidad durante las vacaciones estivales.

En muchas ocasiones, los meses de verano son los elegidos por las parejas para los tratamientos de fertilidad, ya que consideran importante estar en un momento más tranquilo de su vida personal para mejorar las probabilidades de gestación.

Es cierto que el estrés, en general, nunca es favorable. Tanto la carga laboral a la que se encuentran sometidas durante el año, como la justificación de las reiteradas visitas médicas que suponen este tipo de tratamientos, hacen que muchas veces las pacientes prefieran hacer los ciclos en periodos vacacionales.

Mi recomendación al respecto es que no se deben hacer las cosas con prisa. Los ciclos deben ir bien programados, y dicha programación depende del inicio del periodo de la mujer. Por tanto, si se pretende llevar cabo un ciclo en verano, se debe programar con meses de antelación. De hecho, es recomendable pedir cita en el lugar donde se pretenda realizar el ciclo un par de meses antes, para poder ajustar las fechas y planificar el tratamiento cuando convenga a los pacientes.

Por mi experiencia, en las clínicas solemos tener sobrecarga laboral a finales de junio y en el mes de julio, pues llegan nuevas pacientes solicitando hacer el tratamiento durante las vacaciones, pero muchas veces no podemos gestionarlo. Esto se debe a que, antes de comenzar, las analíticas deben estar actualizadas y en ocasiones hay que solucionar patologías del tipo de pólipos, miomas…, que nos impiden iniciar en las fechas que nos solicitan los pacientes.

Por otro lado, en caso de plantearnos hacer el tratamiento en los meses de verano, es importante tener un cuidado especial con la piel y el sol, ya que a la paciente se le administran hormonas que pueden aumentar la pigmentación y favorecer la aparición de manchas en la piel, que luego suelen ser difíciles de quitar.

Además, durante los ciclos de estimulación ovárica puede haber cierta predisposición a la retención de líquidos, situación que se potencia por las altas temperaturas que se alcanzan en los periodos estivales. Aun así, siempre es recomendable tener una buena hidratación y no ingerir bebidas gaseosas. En estos casos, las bebidas isotónicas son muy positivas.

Sin embargo, también encontramos algunas ventajas si tus ciclos coinciden con los meses de verano. Una de ellas es la gran variedad de frutas y verduras que se toman en estos meses y que, sin saberlo, nos aportan potentes elementos antioxidantes que ayudan a una formación celular adecuada. Los gametos (óvulo y espermatozoides) no son más que células especializadas que se benefician también de dicho aporte nutricional.

Finalmente, querría hacer hincapié en que cualquier mes es adecuado para llevar a cabo el tratamiento, pues no se observan cambios en los resultados en función del mes en que trabajemos. En definitiva, dependerá de las pacientes elegir en qué momento se sienten más preparados para iniciar el proceso.

 

Dra. Julia Ramos, ginecóloga especialista en Reproducción Asistida en IVI Sevilla.

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