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El viaje al tratamiento de la reproducción, por el Dr. Jose Manuel González Casbas

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El viaje al tratamiento de la reproducción, por el Dr. Jose Manuel González Casbas

Normalmente la realidad supera a la ficción y en el viaje de la fertilidad las cosas no son diferentes. Para quienes no pueden tener hijos de manera natural, la maternidad y la paternidad se convierten en un deseo irrealizable en muchas ocasiones o en un viaje largo y lleno de incertidumbres en otras.

 
A lo largo de estos años ayudando a parejas, hombres y mujeres a ser padres, he aprendido que la constancia, la motivación y la energía bien orientada son elementos clave para el éxito de un tratamiento de fertilidad.
 
 Y como las historias reales son siempre más inspiradoras, lo que a continuación sigue es exactamente eso: una historia real.
 
Un buen día, entra en mi consulta una mujer sola. Con cierta timidez y tristeza en sus gestos, me cuenta que cinco años atrás ella y su pareja decidieron posponer la opción de tener hijos hasta un mejor momento profesional y económico. Pero ya con 41 años, cuando ella pensó que ese momento había llegado, surge la ruptura.  Él simplemente dice que no está preparado y tras un portazo desaparece para siempre.
 
En la más triste soledad, sin fuerza para asimilar la pérdida y consciente de que es urgente tomar decisiones, acude a una clínica de reproducción donde le informan de la opción de congelar óvulos y así mantener el deseo de poder ser madre con sus propios ovocitos cuando aparezca el soñado futuro padre.
 
Aumenta la incertidumbre y la frustración cuando el ciclo de estimulación de ovulación para la posterior punción ovárica se salda con la exigua cantidad de tres ovocitos vitrificados. Esta cantidad de ovocitos de una mujer de 41 años supone una probabilidad muy baja de embarazo con Fertilización in Vitro.
 
Y aquí aparezco yo. En estas circunstancias, nuestra heroína acude a pedirme una segunda opinión. A su edad, la calidad ovocitos es baja y ante la dificultad de poder acumular unos 16 a 20 óvulos que le podrían proporcionar una razonable probabilidad de embarazo en torno al 50%, me atrevo a aconsejarle como mejor opción que busque el embarazo ahora, con semen de un donante. Se le amontonan las dudas, tiene en marcha una inversión para un cambio de domicilio, no ha superado el daño causado por el abandono de su pareja y además ¿cómo renunciar a una familia tradicional que daba por hecho?, ¿cómo aceptará mi familia este supuesto?, ¿podré yo afrontar la maternidad sola y sin ayuda? ¿quién y cómo es el donante, cómo se elige?.  A lo largo de una extensa conversación consigo aclararle las dudas técnicas del proceso, pero en ningún caso trato de influir en su decisión, sí le aconsejo que consulte con la psicólogo de nuestro centro. Aquí nos despedimos. Yo me quedo sentado en mi consulta reflexionando a cerca de lo complicado de tomar una decisión tan importante. Qué difícil…
 
No había pasado ni tan siquiera un mes desde nuestra primera consulta cuando, para mi sorpresa, acude a confirmarme su decisión de intentar un embarazo con semen de donante. No ha solicitado la ayuda psicológica que le sugerí y no sin miedos pero con rotunda determinación está dispuesta a comenzar cuanto antes.
 
Trasladamos a nuestra clínica los tres ovocitos que había vitrificado previamente en otro centro e hicimos un nuevo ciclo de estimulación en el que conseguimos cuatro ovocitos más. Conseguimos un total de cuatro embriones, le hacemos transferencia electiva del mejor embrión en día 3 y vitrificamos los embriones sobrantes.
 
Nuestra amiga consiguió la gestación. ¡Qué satisfacción!. Además tuvo un embarazo totalmente normal, vivido con mucha esperanza. Nació un precioso niño, que según nos cuenta su madre, es fuente de alegría e ilusión cambiando su vida para siempre.
 
Esta pequeña historia, basada en hechos totalmente reales, quiere ser un homenaje a las mujeres que ante todo tipo de dificultades afrontan con decisión y entereza llevar a cabo su deseo de ser madres. El recorrido del “viaje” las más de las veces no es fácil y a veces muy largo, pero los que luchan y perseveran casi siempre consiguen el éxito y cuando no, tienen al menos la tranquilidad de haber hecho lo posible.
 
 
Dr. Jose Manuel González Casbas, ginecólogo Especialista en Reproducción y Director Técnico del Instituto Europeo de Fertilidad
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